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Se supone, aún en un beisbol tan pequeño como el nuestro, que los refuerzos abrillantan ilusiones, así sean solo dos, un pitcher y un bateador, como ocurrió ayer antes de abrir las puertas de la semifinal que sostendrán Rivas y Bóer. Se pretende, con los refuerzos, equilibrar un poco las posibilidades tapando ciertos huecos y asegurar un mejor espectáculo. Así que siempre he estado de acuerdo con ese punto de cierta inflexión en las expectativas, aunque sin seguridad de alterar “la topografía” de un equipo, pero que usualmente invita al público a poblar las tribunas en busca de emociones.

EL COFRE DEL PITCHEO

En la primera ronda, los tres equipos se lanzaron en busca de pitcheo abridor. Aunque se esperaba por el marco de necesidades, llama la atención que en un torneo huérfano de buen pitcheo, el equipo eliminado, el Oriental, proporcione tres brazos abridores depositarios de grandes esperanzas, dos de ellos entre los tres mejores en efectividad, Gustavo Martínez, con 1.95, y Eulogio de la Cruz, con 2.71, agregando que el tercer escogido, Róger Luque, desprovisto de buen promedio en carreras limpias, como lo es el 5.64, fue un ganador de cinco juegos, la segunda cifra de la Liga en esa columna tan estimada. Después de José Rosario, máximo triunfador con siete, el zurdo Luque y José Dolores Rugama fueron los únicos con cinco victorias. Una muestra de la escasez imperante.

Los Tigres, primeros en seleccionar, fueron directo hacia Eulogio de la Cruz. Si todos lo querían, no lo iban a obviar, y el mánager occidental, Lenín Picota, que sabe mucho sobre pitcheo, recomendó quedarse con el considerado mejor brazo. Los Tigres tampoco titubearon con Gustavo Martínez, único con menos de 2.00 en carreras limpias, a quien Germán Meza puede utilizar como abridor y como relevista largo o de cierre. Frente a la alternativa ¿quién más conveniente entre un abridor y un relevista? el Bóer prefirió a Róger Luque, olvidando a Cubillán. Un relevista no tiene utilidad si el pitcheo de inicio no se alarga con posibilidades.

BIENVENIDO OFILIO

Tomando su turno de apertura en la segunda ronda, el Bóer atrapó a Ofilio Castro. Bien hecho. El errático infield indio, viendo a Everth evolucionar sin apuro hacia un buen nivel de rendimiento, con serias dudas en tercera y segunda, tiene en Ofilio, un multiuso de buen bateo, acostumbrado a la presión en el beisbol casero. Los Gigantes se inclinaron por el bate de Donell Linares, quien disparó seis jonrones, impulsando 34 carreras y registrando 355 puntos. Solo uno de los sureños, el ganador de la Triple Corona, Wuilliam Vásquez, presenta mejores cifras. Finalmente, Chinandega, afectado por las dudas que rodean a Yurendel, tomó a Ronald Garth, quien pese a lo discreto de sus cifras, podía llegar a ser útil, pero consideró no tener en estos momentos la estatura para ser un buen refuerzo y renunció. Está pendiente tapar ese hueco.

Ningún cuestionamiento a las escogencias. Es el material que se encontraba sobre el tapete y proporciona algo de mejoría a cada equipo. Quizás uno de estos refuerzos se convierta en factor clave. No creo que los cuatro se derritan en las semifinales.