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La experiencia, sabiduría y el buen manejo hasta de sus breves momentos de descontrol, por parte del veterano lanzador derecho Francisco Cruceta, le permitió apretarle tuercas al bateo de los Gigantes, y sacarle el máximo provecho al jonrón de dos carreras disparado por Janior Montes en el cuarto. De esa forma, el no favorito Bóer se adelantó en la semifinal imponiéndose 2-1 al Rivas, obligando a salir silenciosamente a la mayor multitud reunida en el parque sureño.

MOMENTO CUMBRE

La pizarra se tambaleaba en el cierre del octavo cuando después del hit impulsador de Linares aproximando al Rivas 2-1, las bases se llenaron con Jorge Bucardo metido hasta el cuello entre las brasas y Luis Allen al bate. Era el momento cumbre del juego y Allen elevó hacia la zona corta del jardín derecho. Javier Robles, reciente reemplazo de Calderón en esa zona, tomó la pelota viniendo hacia delante y realizó un disparo al plato que sacó de posición a Montes el catcher, pero Abercrombie que se abrió, no tuvo la flexibilidad para buscar adecuadamente el contacto con el plato, y Montes regresó a tiempo para conseguir el out de mayúscula importancia. Se escuchó claramente el doblar de las campanas, antes que Elvin Ramírez, vestido de General, entrara a rematar en el noveno, haciéndolo sin titubear. Al estilo “Chapman”, ponchó a Joseph, Obregón y Campbell mientras caía el telón de la primera batalla.

Después de dos entradas de pitcheo sereno por parte de los abridores José Rosario y Francisco Cruceta, el peligro hizo su aparición en el tercer episodio, cuando el Bóer con hits de Sandor Guido y Maykel Cacéres, ejerció presión, pero no funcionó Everth como remolcador, y el Rivas respondió con hit de Darrel Campbell detrás de un boleto a Omar Obregón con dos outs, sin sacar provecho a la oportunidad, al fallar Anderson Feliz. La multitud de pie, salió de la expectación y se sentó ruidosamente frustrada.

ATRACTIVO DUELO

Se pensó que Rosario había retomado su dominio cuando ponchó a Ofilio y obligó a Urbina a un fácil elevado, sin embargo, el hit de Frías hacia el bosque izquierdo, fabricó una opción que Janior Montes agigantó con su jonrón sobre la pared del left fielder, estableciendo una estimulante diferencia de 2-0, antes del error de Feliz sobre batazo de Giménez y el ponche a Sandor, el sexto de Rosario, quien “fusiló” a 54 en la temporada.

Una seria opción sureña en el cierre del quinto inning, fue sujetada por el cuello pese a la tendencia al descontrol de Cruceta, aprovechando que Elmer Reyes no pudo evitar cruzar el bate sobre el plato engañado por un lanzamiento que se enterró frente a Montes. Con ese ponche estando en circulación Obregón en tercera y Campbell en segunda, se canceló la posibilidad rivense de por lo menos recortar la distancia. Hit abridor de Allen, y raramente un segundo boleto al discreto Obregón, le habían dado forma a la amenaza.

FALTÓ BATEO OPORTUNO

Durante cuatro entradas seguidas, los Gigantes colocaron hombres en posición anotadora sin poder concretar. De diferentes maneras, Cruceta supo resolver cada una de las situaciones complicadas manteniendo a los Gigantes en cero, hasta que el desgaste lo afectó en el octavo boleando a Reyes y siendo golpeado por el hit de Vásquez, sin out.

El mánager Padilla, cruzando dedos, llamó urgentemente a Jorge Bucardo para enfrentar a Abercrombie y Linares, dos gruesos artilleros.

Con la inseguridad cobijándolo como ocurre con todos los relevistas indios, Bucardo envió una buena señal dominando a Abercrombie con roletazo a segunda que facilitó forzar a Vásquez, pero de inmediato, hit de Linares al left, impulsó a Reyes con el acercamiento 2-1, y boleto a Anderson Feliz llenó las bases. El disparo al plato de Robles para sacar out a Abercrombie sobre el elevado de Allen, pese a sacar de posición al catcher Montes, fue clave en la victoria de los Indios.