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Frente a semejante duelo de pitcheo entre Robinson López y Fidencio Flores, abriendo las páginas de su “Cien años”, García Márquez hubiera escrito: el aire de la inutilidad, de tanto ser usado en el cajón de bateo, amasando sudores y suspiros, llegó a convertirse en lodo. Antes del noveno inning, la diferencia de dos carreras a favor del Rivas, la establecieron los errores de Everth en el primero y Cáceres en el segundo, pero el brazo de Fidencio no estaba mordido. Igual que el de López, no flaqueaba. Hasta que entró Rodney Rodríguez los cohetes de Vásquez y Abercrombie estiraron la ventaja 3-0, cifras definitivas y equilibrio de la serie 1-1. La amenaza del Bóer en el cierre del noveno fue ahogada por Teller.

LA FALLA DE CABRERAROBINSON LÓPEZ AMARRÓ A LA OFENSIVA CAPITALINA.

El error de Everth Cabrera en el inicio del juego perdiendo una pelota frontal bateada por Mark Joseph, dibujó la posibilidad que aprovechó el Rivas para tomar ventaja 1-0, pese al reconocimiento que debemos hacerle al abridor indio, Fidencio Flores, quien con las bases llenas sin out, obligó al cuarto leño Abercrombie a batear para doble play y dominó a Linares. La pequeña diferencia fue considerada en la madrugada del duelo, un daño menor. No se escuchó ningún quejido en las tribunas capitalinas.

La opción del Bóer en el cierre fue pequeña, pero tenía forma aunque le faltó fondo. Everth fue boleado con un out y se extendió a segunda con roletazo de Ofilio. El cuarto bate (Urbina) fue golpeado y con dos a bordo, falló Frías. Raramente dos golpes, uno de cada lado, favorecieron al pitcheo enemigo.

EL ERROR DE CÁCERES

Los Gigantes avanzaron otro paso en el segundo episodio cuando el jardinero central indio, Cáceres, no controló de primera intención el hit de Elmer Reyes, permitiéndole llegar al segundo costal sin out. Conservadoramente, Anderson Feliz, el más peligroso bateador del fondo del line-up sureño, tercer mejor empujador de la Liga, fue enviado a sacrificarse y aunque Reyes anotó con fly de Allen, se había entregado un out que tanto necesitaba Fidencio Flores, con los bateadores 8 y 9 detrás. Ahora la diferencia era de 2-0, nada definitivo, pero que proporcionaba cierta confianza en el futuro del juego.

Las amenazas estuvieron danzando al estilo árabe en cada uno de los seis primeros turnos al bate, tres por equipo, con el pitcheo de López y Flores, aplicando vueltas de tuercas bajo presión, y en el cierre del cuarto, un balk de López facilitó posición anotadora a Frías, pero falló Sandor y el Bóer continuó parqueado en el kilómetro cero.

EL PITCHEO ENDURECIDO

La forma como Rivas malogró una enorme posibilidad en el quinto, fue frustrante. Después del boleto abridor otorgado a Allen, el noveno bate Obregón, que sabe tocar y correr, entrega a Allen en segundo haciendo fracasar el sacrificio obligado, y de inmediato, el hit de Joseph al bosque izquierdo lleva al ligero Obregón a tercera, pero Joseph tomando terreno con excesivo atrevimiento es atrapado entre primera y segunda. Con hombre en tercera, se ponchó Campbell.

El 2-0 permanecía inalterable.

En forma sorprendente, el pitcheo que estuvieron ofreciendo López y Flores mientras el juego avanzaba hacia sus últimos outs, se fue endureciendo, inutilizando a los bateadores que, frente al plato, parecían estar de regreso en kínder. López fue reemplazado por Carlos Teller después de retirar a 12 adversarios consecutivamente en un alarde de dominio, en tanto Fidencio, respondía con un pitcheo igualmente sereno, haciendo lucir pequeños a los artilleros sureños, manteniendo el 2-0 como si hubiera sido grabado en la tumba de Tutankamón. En el noveno, después una racha de 10 outs, Fidencio fue relevado por el zurdo Rodney Rodríguez, lo que aprovechó Rivas para agregar una tercera carrera con hits de Wuilliam Vásquez y Reginald Abercrombie y el roletazo productivo de Donel Linares.

Meza: “Robinson estuvo increíble”

Harold Briceño Tórrez

El mánager de los Gigantes de Rivas, el cubano Germán Meza, tiene un buen argumento para dormir tranquilo: la efectividad del picheo de su equipo, puesta en evidencia anoche con la brillante labor monticular de Robinson López, quien en siete entradas mantuvo silenciados a los Indios del Bóer.

“Robinson estuvo increíble”, dijo Meza a los medios en las entrevistas tras el juego, mostrándose satisfecho del trabajo realizado por el abridor dominicano. “De él esperábamos una buena labor y respondió haciendo más que eso, fue importante que lograra extenderse hasta el séptimo episodio. Quizá podía seguir, pero consideré que ya había cumplido con su misión”, agregó el timonel cubano.

“No esperaba ser tan dominante, pero las cosas me han estado saliendo bien”, expresó Robinson, consciente de que había hecho una gigantesca presentación. “Mi principal estrategia fue utilizar la recta como primer lanzamiento”, puntualizó el ganador del juego.