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El boerismo salió de sus rincones y agitó las tribunas, también pobladas por sureños creyentes en su equipo, con ventaja y siempre favorito. El viejo estadio cobró vida por encima de sus ruinas y fue escenario de otra atractiva batalla dominada por el pitcheo, como lo fue durante todo el tiempo esta semifinal. Victoria de los Gigantes por 3-1. Merecida sin duda. Doloroso el funeral indio, como el de Héctor en la Ilíada, pero nadie lloró, reconociendo que el equipo se fajó en todo instante y cayó finalmente de cara a las lámparas.

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ILUSIÓN INDIA GOLPEADA

Los dos primeros ceros en la pizarra, obviando el tercer error de Everth Cabrera en la serie sobre batazo abridor de juego de Joseph, y admirando la estirada de piernas de Anderson Feliz para llegarle hacia su derecha a esa pelota bateada por Frías, logrando la contorsión muscular y el buen tiro requerido para sacar un gran out en el segundo, hicieron pensar que difícilmente veríamos de inmediato cifras en movimiento, sin embargo, en el tercer episodio, un balk de Cruceta y ese choque inevitable entre Campbell que corría rumbo a segunda y Frías, quien fildeaba hacia delante buscando un doble play, facilitaron par de carreras del equipo sureño. Las esperanzas indias pasaron súbitamente de lo sólido a lo líquido. 

Los Gigantes ahora enfrentarán a los tigres de Chinandega en la final.

La confusión comenzó con el boleto de Cruceta a Luis Allen, seguido de un hit gimiente de Isaac Martínez, quien descendió frente al guardabosques derecho Robles. Dos a bordo sin out y el inicio del line-up en turno. El anochecer era una tentación, y el Rivas sacó provecho. Joseph cambió de intento de toque a bateo libre con el cuadro adentro, pero su batazo, de bount alto, desconcertó a Frías, quien tomó la pelota y decidió extrañamente perseguir al corredor en lugar de tirar directamente a segunda y buscar la posibilidad poco viable, corriendo Joseph, de un doble play. Con hombres en las esquinas el balk de Cruceta hizo anotar a Allen, y después del infield hit de Campbell, el choque entre fildeador y corredor sobre batazo del silenciado Vásquez permitió el avance de Joseph al plato con la segunda carrera sureña.

TELLER ENTRE LAS BRASAS

Abrazado a esa ventaja de 2-0, Teller enfrentó un serio problema en el cierre del cuarto, cuando Urbina y Montes dispararon hits seguidos con un out y venían hacia el plato Frías y Giménez, dos amenazas con posibilidad de evitar que la racha de 26 ceros consecutivos del equipo indio se extendiera, y que la pizarra se apretara o se equilibrara. No fue posible, porque Teller se agigantó con un pitcheo firme y preciso, aplicando dos ponches, el último a Giménez, con los corredores adelantados a segunda y tercera por un wild. En ese momento de intenso dramatismo se escuchó el crujir del cemento cuando el grueso de la multitud se desplomó junto con las ilusiones rotas.

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El quinto, un show de defensa. Everth Cabrera fue hasta lo profundo entre short y tercera, en zona sin iluminación, y desde tan lejos hizo un trazo a primera que hizo recordar a todos los shorts que vimos en la vieja profesional, para sacar un out resplandeciente; y en el cierre, Joseph, lanzado hacia delante, robó hit de Robles, y de inmediato, Vásquez le llegó junto a la pared izquierda, con un toque de espectacularidad,  a un batazo de Cáseres que parecía haber conseguido la inmensidad suficiente para caer al otro lado. Lo artístico apareció en escena.

OTRO SHOW DE CABRERA

El regreso a la tranquilidad de Cruceta retirando a seis seguidos con el ponche a William Vásquez en el inicio del sexto, su número siete hasta ese momento, fue quebrado por el doble de Abercrombie, que forzó el boleto intencional a Linares. Con dos outs al fallar Elmer Reyes, el hit de Anderson Feliz amplió la diferencia 3-0, dejando a los indios seriamente heridos, con manchas de sangre. Eso no impidió que Everth Cabrera ofreciera otra jugada de brillantez fildeando hacia su izquierda y girando con una flexibilidad y exactitud, como si fuera figura del Bolshoi,  realizando un disparo mortífero, eliminando a Isaac Martínez en el séptimo.

En el cierre de ese episodio, el Boer por fin envió una señal de vida con el jonrón solitario de Janior Montes, terminando con la silenciosa racha de 29 ceros. Teller se molestó con el trancazo. Era apenas el cuarto hit de los indios, y cuando Giménez lo golpeó con un hit después del out a Frías, el manager Padilla decidió quitarle la pelota y utilizar a Jonathan Aristill, quien cerró la entrada con la pizarra 3-1 a favor del Rivas. En el inicio del noveno, Everth tuvo tiempo para volver a levantar a la multitud de las butacas, atrapando un batazo encabritado de Anderson Feliz y sacando otro out de cegadora brillantez. Seguramente será un refuerzo obligado.

La tribu mostró poco bateo y defensivamente falló.Teller: “No debía fallar”

Harold Briceño Tórrez

Desde la loma de los infartos, exhibiendo un picheo sereno y dominante, Carlos Teller se convirtió en el protagonista de la clasificación de los Gigantes de Rivas a la gran final de la Liga Profesional, consiguiendo de forma categórica la anhelada tercera victoria en la Serie Semifinal ante los Indios del Bóer.

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Teller, que en los primeros duelos apareció como relevista y salvó un desafío, enfrentó sin temores al conjunto de la capital y logró silenciarlo durante seis entradas y un tercio, en los que solamente fue golpeado por el cuadrangular de Janior Montes. 

“El sábado, después del juego, el manager (Germán Mesa) se me acercó y me dijo que me preparara, desde entonces estaba listo para este duelo. Al subir al montículo sabía que no debía fallar y me esforcé al máximo para hacer un buen trabajo. Traté de ayudar al equipo lo que más pude”, comentó el zurdo, uno de los protagonistas de la eliminación de los Indios.

Consultado por los medios sobre el cuadrangular que le conectó Montes, Teller dijo que “en ese inicio del séptimo episodio ya estaba cansado, pero gracias a Dios solamente sufrí ese daño y luego (Jonathan) Aristil terminó de hacer el trabajo”.

“Me mantuve en la zona”

Por su parte, Jonathan Aristil, enviado a las tribunas a culminar el gran trabajo de Teller, no desentonó y doblegó a los ocho rivales que enfrentó, apuntándose el juego salvado. “Mi enfoque siempre fue estar adelante en la cuenta y sacar los outs de forma rápida. Traté de realizar picheos bajitos y de mantenerme en la zona, esa fue la clave de mi dominio”, señaló el lanzador dominicano, quien además se mostró contento de haber aprovechado las oportunidades de ayudar al equipo a clasificar a la gran final. 

En tanto, Germán Mesa, el mánager de los Gigantes, comentó que “tratamos de manejar el picheo de tal forma que se desgastara lo menos posible y así llegara descansado a la final. Gracias a Dios todo nos salió bien, los muchachos se fajaron en el montículo”. 

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