•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Un zarpazo más y todo se acaba. Los Gigantes, vencidos 3-1, fueron vistos tambaleándose, sangrando, abrumados, con sus ilusiones casi rotas por completo, quizás con un sordo sentimiento de rabia por su decepcionante inutilidad ofensiva, limitados a tres hits, uno sin trascendencia en las últimas ocho entradas. Mientras tanto, Chinandega se encuentra, pistola en mano, a la orilla de la conquista.

¿Qué les pareció ese pitcheo inesperadamente dominante de Mainor Mora que ahogó al Rivas durante cinco entradas después de un inicio incierto, doblegándolo 3-1, dejándolo manos arriba y con sus posibilidades de resurgimiento deshilachadas? Obviamente, sorprendente y mortífero.

Provocando un asombro próximo al que cree ver sudar a un muerto mientras envejece, como diría Juan Rulfo, el zurdo Mora se elevó por encima de todas las expectativas para atornillar el bateo sureño después de su único titubeo en el primer inning, y Chinandega, que contó con un enérgico remate de Jorge y Wilber Bucardo, edificó esa victoria por 3-1, empujando al Rivas siniestramente a la oscuridad.

UN INICIO ENGAÑOSO 

En la apertura del juego, Carlos Teller boleó al lead off Munguía y batalló con 9 lanzamientos para sacar el segundo out antes de colgar un cero cansado, y en el cierre, el abridor imprevisto de los Tigres fue estremecido por dobles consecutivos de William Vásquez y Donell Linares con dos outs, adelantándose el Rivas 1-0. Una ventaja fugaz borrada en el inicio del segundo por tres hits consecutivos de la parte baja del line-up occidental. Infield hit de Ricardo inutilizando la gestión defensiva de Feliz, hit de Jimmy extendiéndolo a tercera y cohete de Jesús López establecen el 1-1 frente al asustado Teller. El turno dos del Chinandega se cerró sin más daño al fallar Munguía.

Los Tigres rugieron contra Teller en el inicio del tercero activando las alarmas en el bullpen de Germán Mesa. Doble profundo de Cabrera y hit bombeado de Montiel, mordiendo la raya del jardín derecho, colocaron hombres en las esquinas. Un lanzamiento enterrado de Teller, casi siempre con tendencia al descontrol, facilitó la anotación de Everth proporcionando ventaja de 2-1 a los Tigres. El infield hit de Smith no le permitió avanzar a Montiel, pero si lo hizo el largo fly de Yurendel capturado por Vásquez, colocándolo en tercera, amenazante. El ponche a Marval para el segundo out, fue clave para Teller, quien dominó a Ricardo. Una sola carrera permitida en un turno de tres hits seguidos sin out incluyendo un doble, no fue tan dañino.

Lea: Mora: “Me tomaron por sorpresa, pero estaba listo”

Mientras Mora, provocando asombro sin excederse, ejercía dominio colgando cinco ceros permitiendo solo un hit intrascendente a 14 bateadores consecutivos, Teller enderezaba su pitcheo después de ser golpeado con seis hits de siete enfrentados en los innings 2 y 3, y no volvió a ceder hasta el doble de Ricardo en el inicio del sexto con un out, apretando tuercas de inmediato, ponchando a Jimmy y Jesús López. El 2-1 a favor del Chinandega parecía grabado en piedra entre la preocupación de la fanaticada sureña.

UN ZARPAZO PARA REMATAR

Boleto a Munguía y sacrificio de Cabrera fabricaron una posición anotadora en el inicio del séptimo para los bates de Montiel y Smith. Teller se molestó al ser reemplazado por el lanzador de submarinos Juan Bermúdez, pero el movimiento resultó acertado porque Montiel fue ponchado, y después de un pasaporte intencional a Smith, el roletazo candente y mal intencionado de Yurendel, que el intermedista Feliz atrapó espectacularmente contra el piso lanzándose a su derecha, congeló la amenaza. Feliz aprovechó la lentitud en el desplazamiento de De Caster para disponer de tiempo en su recuperación y sacar el out sin dificultad. 

Una vez más, los relevistas occidentales no flaquearon. Jorge Bucardo, quien entró en el séptimo por Mora, y su hermano Wilber, impidieron cualquier señal de vida de los Gigantes, en cambio, Aristill no pudo impedir la tercera carrera de los Tigres, víctima de un elevado de Smith, que distorsionado por el viento no pudo ser fildeado, anotando Jesús López, quien abrió el noveno con hit, la tercera carrera de los rugidores. Desde mucho antes todo estaba consumado. Sin pólvora, sin alma, Rivas terminó de rodillas.

Más: Pánico o frustración