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Los Tigres de Chinandega doblegaron 5-3 a los Gigantes de Rivas en el quinto duelo de la serie final y de esa manera se consagraron campeones de la décima segunda edición de la Liga de Beisbol Profesional Nacional (LBPN). Esta es la tercera vez que los felinos se coronan, pues ya lo habían hecho en 2006 contra el San Fernando  y en el 2013 contra el Oriental. Hoy Chinandega está de fiesta.

Los Gigantes pudieron ser los primeros en abrir el marcador, pero desaprovecharon una oportunidad clave en el primer episodio, cuando Elmer Reyes se ponchó con las bases llenas, permitiéndole al abridor de los Tigres, Marcos Frías, salir ileso de una situación sumamente complicada.

Contrario a Rivas, la ofensiva de Chinandega no dejó escapar la primera oportunidad de adelantarse en la pizarra.

Aprovechando una base por bolas a Curt Smith, un imparable de Yurendell de Caster y un error de Ofilio Castro en las paradas cortas, marcaron la primera carrera del encuentro, enrumbándose entonces a la conquista del título.

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Feliz empata

Fue en el cuarto episodio que el conjunto sureño reaccionó y lo hizo a través de Anderson Feliz, quien descifró al abridor Marcos Frías y le conectó cuadrangular por el jardín central, empatando el juego 1-1. Ese trancazo de Feliz hizo que los de Rivas recuperaran las esperanzas.

Sin embargo, un error del receptor Luis Allen sobre batazo de Yurendell le abrió las puertas a una nueva arremetida de los Tigres. Tras el fallo del cácher venezolano, Raúl Marval conectó imparable que movió hasta la tercera almohadilla  a de Caster, quien marcó el 2-1 gracias a elevado de sacrificio de Dashenko Ricardo.

Desborde felino

No hay quinto malo, reza un dicho popular en el beisbol y así fue para los Tigres de Chinandega, quienes a base de bateo de poder produjeron tres carreras y explotaron a José Rosario. El bombardeo comenzó con sencillo del encendido Everth Cabrera, quien luego fue remolcado por cuadrangular del artillero Curt Smith. Con el juego 4-1, ante el aturdido Rosario, apareció Yurendell de Caster para con otro cañonazo de cuatro bases ampliar la ventaja felina a 5-1.

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Tras la salida de Rosario, Fidencio Flores se encargó de frenar el ímpetu de los Tigres, que vieron cómo los Gigantes se acercaban peligrosamente anotando una carrera en el sexto episodio y otra, producto de un kilométrico jonrón de Wuilliam Vásquez, en la séptima entrada.

Esta fragilidad mostrada por el relevista Samuel Gervacio obligó al mánager Lenín Picota decidió traer para el octavo episodio al efectivo Jorge Bucardo, quien dominó a los tres bateadores que enfrentó, y para el noveno envió a la loma de los infartos a Wilber Bucardo, lanzador que eliminó sin problemas a los tres adversarios que le tocó enfrentar. 

Ante ese picheo tan fiero, los Gigantes lucieron tan pequeños que fueron incapaces de la remontada.

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