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Tras la hazaña conseguida por los Tigres de Chinandega coronándose campeones de la Liga Profesional por tercera ocasión en 12 ediciones, hay una fundamental convergencia de factores y actores que bien vale la pena rememorar. Se trata de circunstancias y personajes sin los cuales la coronación felina no hubiera sido posible. Desde el excelente manejo de picheo realizado por el mánager Lenín Picota hasta la escogencia de refuerzos tan efectivos como Everth Cabrera y Jorge Bucardo, el título de los occidentales es producto de una serie de elementos que bruscamente borraron el favoritismo de los Gigantes de Rivas y provocaron un estallido de júbilo único en la ciudad chinandegana. 

Refuerzos de lujo

Los Tigres de Chinandega, que arrancaron la temporada regular de forma tan terrible que se les pronosticó un pronto descalabro, lograron hacer los movimientos necesarios para quedarse con el primer lugar y clasificar de forma directa a la Serie Final. En ronda de refuerzos para la lucha por el título, los felinos atraparon a Everth Cabrera y a Jorge Bucardo, ambos se convirtieron en acertadas escogencias, en refuerzos de lujo.  Tanto Cabrera como Bucardo fueron seleccionados, junto al cerrador Wilber Bucardo, como los más valiosos de la final. Cabrera, que mostró un gran nivel como defensor de la segunda almohadilla, fue el bateador más chispeante de la ofensiva occidental, conectando 9 imparables en 29 turnos al bate para un promedio ofensivo de .429. A ello hay que sumarle que anotó siete carreras y empujó otras tres. No hay duda que el nandaimeño reforzó la tanda inicial de la ofensiva chinandegana.

Por su parte, Bucardo, escogido por sus grandes trabajos ante los Gigantes en la temporada regular, no decepcionó, al contrario, deslumbró con su dominio, reduciendo a nada a los 18 bateadores oficiales que enfrentó, de los cuales ninguno pudo conectarle imparable. En total trabajó 6.1 episodio y labró una efectividad 0.00. Su trabajo como preparador fue fenomenal.  

El factor Picota

Lenín Picota, forjador de un “No hitter” el 23 de enero de 2004 mientras jugaba para los Tigres de Chinandega, es el principal arquitecto de la proeza lograda por los felinos. La forma en la que el timonel panameño condujo su picheo fue clave para conseguir el título. “Hice los movimientos necesarios en los momentos oportunos”, dijo Lenín, añadiendo que eso fue posible gracias a su experiencia de más de 20 años como carabinero. Uno de sus grandes aciertos fue mandar a la loma de los infartos a Mainor Mora en el cuarto duelo, justo el momento cuando todos pensábamos que enviaría a uno de sus estelares. Al final su decisión fue exitosa. 

Picota nunca dudó sobre cuándo sacar a un abridor y siempre se mostró consciente de cuál relevista podría resolver tal situación. Fue un mago sacando la mejor carta en el momento más difícil.  Sin esa capacidad de manejar el picheo mostrada por el canalero, quizá la historia hoy fuera distinta. Para muchos, Picota repetirá como mánager en la Profesional, aunque por ahora él está enfocado en retener el título de la Serie Latinoamericana.

La efectividad de Bucardo

En la serie final vimos flaquear en par de ocasiones a José Rosario, el máximo ganador de la temporada regular, no fue así con el cerrador de más juegos salvados en la campaña, Wilber Bucardo, quien en la guerra contra los Gigantes participó en cuatro de los cinco juegos, salvando tres de ellos. Que Bucardo apareciera en el noveno episodio era para sus adversarios la confirmación de la sentencia de muerte. Este pistolero siempre se mostró autoritario, sin importar cuánta presión ejerciera el rival. La frialdad de sus actuaciones lo convirtió en protagonista del tercer título de la franquicia de los Tigres.

El sorpresivo Mora

En el momento que los Gigantes de Rivas parecían arrebatarle la inspiración a los Tigres poniendo la serie 2-1, apareció el zurdo Mainor Mora, hasta entonces inadvertido como figura, frenando con un picheo inteligente el intento de rebelión de los sureños. La mayoría consideraba un desacierto su escogencia como abridor de un juego tan crucial, pero el muchacho, sobreviviendo a una carrera en tan solo la primera entrada, quebró los pronósticos y se quedó con el triunfo. Mora limitó a solo tres imparables en seis entradas completas a la temible batería del Rivas. El triunfo construido por Mora dejó a los Tigres a solo una victoria de la coronación e hirió de muerte a Rivas. 

Ofensiva temible

No pudo el picheo de Rivas frenar el ímpetu de la ofensiva chinandegana. Desde el primero en la alineación hasta el último fueron siempre un peligro real. Cada uno de los artilleros contribuyó con el equipo en el momento propicio, como lo hicieron Curt Smith y Yurendel de Caster en el quinto duelo, conectando par de jonrones que al final sentenciaron el desafío. Siempre que una luz se apagó, otra se encendió.