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Llegó el día del Super Bowl 2017. Todos estarán pendientes de ese ovoide que, impulsado por los mariscales de campo Tom Brady y Matt Ryan, se convertirá en proyectil trazando diagonales escalofriantes y parábolas magistrales, envueltas en un suspenso agobiante,  mientras desciende en busca de los veloces e intrépidos recibidores. No domino este juego, soy casi un analfebeto en su mécanica y tecnicismo, incluso en el conocimiento de sus figuras cumbres, pero aún sin progresar, no puedo permanecer indiferente a la cabalgata de emociones que garantiza año tras año. Es entonces que me informo lo necesario sobre: ¿quién es favorito?, historial de los mariscales, piezas claves, entrenadores, cifras referentes al duelo directo, y por supuesto, récords. Es un aprendizaje acelerado que no alcanza para atreverse a discutir con alguien y mucho menos, hacer pronósticos, pero sí, para tratar de disfrutarlo.

Me imaginó a Brady de los favoritos Patriots y Ryan de los retadores Falcons, puñales en mano rechinando los dientes y con miradas llameantes. ¿Quién no saltará de su butaca frente al pase relampagueante, la intercepción sorprendentemente precisa y el zigzagueo desconcertante del guerrero que, avanzando yardas con el balón incrustado en el pecho y el corazón entre los dientes, busca con desesperación la raya final para el touchdown.

CIFRAS FABULOSAS

¿Cuántos alientos quedan congelados y cuántos se derriten frente a las posibilidades manejadas por cada tropa? En el duelo de estrategias, de intentos de anticipo, de trampas, de imprevistos, el ¿qué ocurrirá ahora?, se convierte en una intriga permanente, en la esencia del espectáculo. Hay señal por TV para más de 200 países y cada spot publicitario de 30 segundos que cuesta casi cinco millones de dólares. Se considera que circularán seis millones de litros de cerveza y 14,500 toneladas de papas fritas, con unas 6,500 de palomitas, agregando ríos de gaseosa en los pasillos del Estadio de Houston. Junten todo eso y traten de entender la locura que el Super Bowl provoca. No se necesitan equipos de gran historia ni un gran juego. Lo que está asegurado es la electricidad y excitación del show. Se dice que hay boletos de entre 2,200 dólares y un millón. ¡Uhhh!

Tom Brady es llamado a liderar a los Patriots. AFP / ENDPese a ser una de las estrellas del pop más abiertas, Lady Gaga, identificada claramente como anti-Trump, ha cobijado de cierto misterio su presentación a la mitad del duelo. No habla sobre las canciones que interpretará, ni sobre política, asegurando que no le han aplicado restricciones, y que funcionará de acuerdo a lo que se espera en un show de ese tipo con tiempo de 13 minutos. Algo así como, pueden estar tranquilos. El expresidente George Bush padre, será el encargado del sorteo con la moneda al aire, y Tony Bennett acompañará musicalmente a Lady Gaga. De ganar los Patriots, el Comisionado Roger Godell, quien suspendió a Brady por los primeros cuatro partidos consecuencia del caso de los balones alterados, deberá entregarle el trofeo Lombardi. Molestias aparte, será una foto llamativa.

BRADY TRAS RÉCORD

Para la mayoría de conocedores, Tom Brady de 39 años, quien estará en su séptimo Super Bowl buscando su quinto trofeo, un hecho sin precedentes, es el mejor mariscal de todos los tiempos por encima de Joe Montana, Peyton Manning y Johnny Unitas, pero se apunta que en la postemporada, ha mostrado un bajón de voltaje resultando menos efectivo que Matt Ryan, el hombre del momento, crecido, incontrolable para los equipos de Seattle y Green Bay, con siete pases de touchdown sin intercepciones. A diferencia de lo que se ha visto de Matt Ryan haciendo sentir rápidamente su presencia e incidencia, se señala que Brady, con ventaja en experiencia y recursos, se toma tiempo para entrar en ritmo y acelerar, y que hoy, deberá apurarse desde el inicio.

Me percato leyendo que Julie Jones de los Falcons, es el mejor receptor del juego con recorridos constantes de 150 yardas. Frente a los Packers hizo 180 yardas y dos touchdowns. La estrategia que se debe aplicar para sujetar a Jones, no ha permitido dormir al jefe de los Patriots, Bill Bellichick, quien se ha caracterizado por ser un experto en neutralizar tempestades. Leo una advertencia que lanza Jones “estaré en todas partes y no podrán localizarme”.

DIFERENCIAS RECORTADASMatt Ryan quarterback de los Falcons de Atlanta. AFP / END

Se explica, que pese al favoritismo de los Patriots y el significado que tienen Legarrrette Blount y Dion Lewis, hay mucha preocupación por lo dañinos que pueden llegar a ser Devonta Freeman y Tevin Coleman, quienes hicieron estragos en la postemporada agigantando a los Falcons. Se advierte que los Patriots, nunca han anotado en el primer cuarto de un Super Bowl durante las seis apariciones en la era Brady-Bellinchick. Sin embargo, a lo largo de la campaña sumaron 130 puntos en los inicios, cifra que según Sports Illustrated, solo fue superada por los 139 que lograron los Falcons. Que interesante es descubrir como poco a poco, mientras más profundizan los expertos en los análisis, las diferencias entre uno y otro equipo se han ido recortando, hasta llegar al punto neurálgico en que se encuentran al amanecer de hoy, escuchando el sonar de trompetas y de los claros clarines.

Mientras abrochamos nuestros cinturones frente a las pantallas, el periódico Récord de México publica un título que dice “Los más odiados”, refiriéndose a las percepciones negativas que se mueven alrededor de Brady y Bellinchick, en tanto hay simpatía por Ryan y Dan Quinn, el hombre de las decisiones en los Falcons. Un detalle significativo es que los Patriots han derrotado cuatro veces a los Falcons en postemporada desde que Brady se convirtió en el mariscal titular en el 2001. Hoy, en la hora de la verdad, sabremos qué es cierto de todo lo que se ha dicho sobre el Super Bowl del 2017. Houston tiembla y el mundo está atento.