•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

El último campeón fue el Cinco Estrellas dirigido por el cubano Julio “Jiquí” Moreno. Cuando se acabó la música y se desvanecieron las imágenes, se apagaron los estallidos en las tribunas y nos sentimos flotando en la nada. No más apoyo gubernamental, no más beisbol profesional. ¿Y ahora, qué sería de nosotros los que vivíamos galvanizados por esa pelota inolvidable? Esa final ocurrió hace 50 años, en el inicio de 1967, cuando la Liga de Beisbol Profesional que despegó en 1956, con solo un año de interrupción, cerró sus puertas.RENÉ “EL ÑATO” PAREDES FUE UN GANADOR DE LA TRIPLE CORONA DE PITCHEO.

Fue un beisbol para nosotros fantasioso, histérico e histórico, proporcionado por una gruesa cantidad de peloteros importados con proyecciones de big leaguers. Eso nos permitió ver en acción a un futuro Novato del Año en la Liga Americana, como el short de los Indios del Bóer Ronnie Hansen; a dos ganadores del Premio Cy Young, el zurdo cubano Miguel Cuéllar y Ferguson Jenkins; y el primer latino Más Valioso, el cubano Zoilo Versalles. Agreguen el desfile en alfombra roja de figuras cumbres como los matapitcheres Marvin Throneberry, Felipe Montemayor, “Borrego” Álvarez, George Scott, Lou Jackson, Jim Hicks, Manuel Antonio Díaz, “Copa” Castillo, y los pinoleros Duncan Campbell y Rigoberto Mena. ¿Y qué decir de tiradores del calibre de Dick Scott, Jenkins, Cuéllar, Minervino Rojas, Phil Reagan, Jack Kralic, Dick Stigman, Jack Billighan, Grant Jackson, y tantos otros, mirando con especial atención a los nicaragüenses René “Ñato” Paredes un ganador de Triple Corona y el excepcional curvista Willie Hooker, quien dibujó uno de los cinco No Hitters a lo largo de esos once años.

FABRICANDO ILUSIONES

Todo comenzó en 1956, cuando yo tenía 12 años, y comenzaba mis estudios en secundaria, hasta terminar mientras trataba de atravesar inútilmente el segundo año de Ingeniería en la UNAN. La recta del cubano David Jiménez venía echando humo hacia el plato, pero el swing de Bert Bradford fue lo necesariamente preciso. El hit al right-center levantó de sus butacas a casi 12 mil aficionados. Ese fue el primer cohete disparado en la historia del beisbol profesional nicaragüense. Un inicio cargado de ilusiones.ZOILO VERSALLES FUE EL MÁS VALIOSO DE LA LIGA AMERICANA EN 1965.

¡Cuántos recuerdos almacenados, que poco a poco, se van carcomiendo por el implacable paso del tiempo! Eso sí, imposible olvidar a los cuatro supernicas. El versátil Duncan Campbell fue capaz de conquistar el cetro de bateo por el promedio récord de 383 puntos en la quinta Liga realizada entre 1959 y 1960. Dos cubanos, Julio “Jiquí” Moreno y el superpopular zurdo Silverio Pérez, brillaron en la colina; Rigoberto Mena no permitió que algún short stop importado lo opacara, y la precisión de su bate, fue asombrosa, siendo casi imposible poncharlo, y en 1964, arañó las nubes de la grandiosidad al ser el “Más Valioso” de la aquella Serie Interamericana, saltando sobre Roberto Clemente y Orlando Cepeda, dos miembros del Salón de la Fama en Cooperstown; el violento tirador derecho leonés René “El Ñato” Paredes, fue ganador de la Triple Corona en la temporada 64-65 con 13 triunfos, 132 ponches y 1.92 en carreras limpias, después de 1.61 en el 62-63; y cierra el póquer de ases, Willie Hooker, un curvista excepcional, con material para fajarse con artillerías como la de los senadores de San Juan, y como ya apuntamos, trabajar en la octava temporada, un juego sin hit ni carrera contra el Oriental y José Ramón López, el tercero en esa etapa.

CINCO NO HITTERS

El primer no hitter, con pizarra de 5-0, fue visto en la tercera temporada, 1957-58, y lo firmó el derecho cubano del León, Manuel Montejo, quien en esa misma campaña ganó un concurso de la vuelta más rápida al cuadro; el segundo, lo edificó Jim Weaver del Cinco Estrellas en la quinta campaña por paliza de 11-0 al León; después siguió Willie Hooker, 4-0 al Oriental; el zurdo Grant Jackson del Bóer, 2-0 al Oriental; y el último, José Ramón López frente al Bóer superando 5-0 a Willie, una llamativa revancha, precisamente en la última temporada, 1966-67.

MIGUEL CUÉLLAR, GANADOR DE UN PREMIO CY YOUNG.Aunque la marca jonronera fue establecida por el tumba bardas mexicano Felipe Montemayor, quien descargó 21 para el Oriental en el salto de 1958 al 59, el más impresionante recuerdo, lo facilitó Marvin Throneberry del Cinco Estrellas, considerado el más temible, llamado “la tromba”, quien hizo estragos también en la postemporada y registró un juego de dos jonrones en el mismo inning. Vimos swings que provocan escalofríos y resfríos, como los de George Scott, Rogelio “Borrego” Álvarez, Lou Jackson; Jim Hicks, Russell Rack, René González, Ronnie Hansen un short que disparó 17 cuadrangulares, Curtis Hardaway y tantos otros de todo color y tamaño.

SUCRE FUE EL REY

En las transmisiones radiales, a las figuras cumbres caseras, como Sucre Frech, quien fue siempre el Rey, Armando Proveedor, René Cárdenas, Evelio Areas, José Castillo y muchos más, se agregaron Rafael Rubí, Cuco Conde, “El Mago” Septién, Orlando Sánchez Diago y otros que garantizaban una fiera competencia que benefició a los oyentes. José Antonio Estrada dueño del Almacén Deportivo y Roberto “El Chele” Chávez, estuvieron entre quienes manejaron las riendas de la Liga, contando con el consistente apoyo de los directivos de equipos y un aporte financiero del Gobierno. El torneo alcanzó tal nivel, que se publicaba en las páginas del Sporting News.

Con ese material humano, era algo obvio vivir grandes momentos. La barra india nunca olvidará el hit del mánager-jugador Calvin Byron para decidir un campeonato, así como la del Oriental retiene la imagen del zurdo cubano, Máximo García, quien abrió dos noches seguidas contra los Indios para asegurarle un banderín al Oriental. Los tres jonrones de línea conectados por George Scott en un juego, los prodigios defensivos de la combinación de doble plays del Oriental integrada por Orlando Martínez y Rigoberto Mendoza, las atrapadas acrobáticas de Bert Bradford, los tiros con fusil de Winchy Álvarez, Mel Queen y Bill Robinson, tres de los más grandes jardineros, y aquel batazo de casi 500 pies de René González rebotando en bount corto contra el muro ubicado detrás del jardín central.

Mánagers como Tony Castaño, Wilfredo Calviño, Earl Torgenson, Johnny Pesky, y Sungo Carrera, se destacaron en esa pelota profesional con tres coronaciones del Cinco Estrellas, si incluimos la primera Liga que no se terminó, tres del Bóer, tres del León, una del Oriental y una del Marlboro de Panamá en la Liga combinada del 1961-62. Ese beisbol que vimos entre 1956 y 1967 fue para aficionados y cronistas, una fantasía histérica e histórica. Imposible que algún día sea ocultado por las arenas del tiempo o empujado hacia el olvido por las embestidas del viento. Benditos recuerdos para quienes disfrutamos esa época de tanto esplendor, que lamentablemente, se fue para nunca más volver.