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En la pelea estelar de la noche del viernes, el protagonista de la historia fue el tercer hombre del ring, Onofre Ramírez.

Julio Mendoza derrotó al mexicano Ulises Martín, quien fue severamente afectado por el pésimo trabajo arbitral, siendo víctima del robo de dos puntos por golpes bajos y además perdió un asalto 10-8 al contabilizársele una caída inexistente.

El nica ganó sin objeciones, pero no con la amplia ventaja que reflejaron las tarjetas. En los primeros cuatro asaltos, Martín llevó a la escuela al jinotegano, le enseñó que la bravura se contrarresta con inteligencia y que los volados de derecha se pasan con movimientos de cintura elástica. Además, le mostró que cuando las acciones se centran en corto, arrinconados en las cuerdas, basta girar para salirse de los apuros, contragolpeando con la maestría de un arquitecto.

Martín hizo todo bien en esa primera parte del combate. Su cruzado y el upper cut de izquierda entraron como cuchillo cortador en el rostro del jinotegano, a quien hay que reconocerle su afán de ir hacia al frente, convertido en un torbellino, pero expuesto a recibir castigo al disponer de una defensa frágil y agrietada.

En el segundo asalto el “show” de Onofre empezó a opacar el combate. El azteca conectó dos golpes bajos, quizá no hubo intención, no obstante, el árbitro no le perdonó y lo castigó. Según el reglamento, el tercer hombre del ring debe de llamarle la atención tres veces como máximo, Ulises no tuvo margen de error, lo afectaron.

Aun así el mexicano continuó con su cátedra. Manejó los tiempos, toreó las embestidas del nica y contratacó de forma inteligente. En el quinto, nuevamente, le quitaron otro punto, solamente por un golpe bajo, ni siquiera le llamaron la atención.

Gastó pólvora en zopilote  

Prácticamente con ese par de puntos menos, el trabajo de los primeros cinco asaltos no había servido de absolutamente nada al mexicano. Estaba perdiendo. A partir del sexto, el nica con su rostro lacerado, levantó el voltaje y empezó a dominar más las acciones. Al azteca se le acabó el oxígeno y su suplicio fue mayor. Onofre terminó de condenarlo con una caída inexistente en el séptimo round. Martín se enredó y cayó en reversa, sin haber recibido un golpe. Ganó Mendoza, pero sufrió más de la cuenta.

En la pelea semiestelar, Levis Martínez fue despojado de un triunfo legítimo. Su rival, David Bency, se adjudicó la victoria por decisión mayoritaria, según los jueces.

Prácticamente Martínez dominó los primeros seis asaltos, manejando su jab de izquierda para cortar los ataques huracanados del costeño. El séptimo, octavo y noveno fueron para Bency, pero eso no debía bastarle para ser premiado con el título Fedecentro de las 140 libras.