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Entre el brutal desangre al que ha sido sometido el beisbol cubano viendo escapar hacia el futuro a sus mejores peloteros, muchos de ellos brillando en la Gran Carpa, y otros abriéndose paso en las ligas menores, el equipo campeón de la isla, Alazanes de Granma, debidamente reforzado, se encuentra batallado en la fase semifinal de la Serie del Caribe 2017, que se realizará hoy lunes con una doble cartelera, en busca de la final programada para mañana.

EL ÚLTIMO GRAN EQUIPO

¿Será capaz Cuba de volver a coronarse?...No lo creo. Aunque no se ven trabucos como los de antes, la fortaleza del equipo cubano no tiene nada que ver con la de esa tropa que manejó Higinio Vélez en el primer Clásico, integrada por Frederich Cepeda, Osmani Urrutia, Alexei Ramírez, Yulieski Gourriel, Eduardo Peret, Ariel Borrero, Yoandry Garlobo, Michael Enríquez, Yunieski Maya, Duaner Sánchez, Vichoandry Odelin, Yodiel Pedroso, Adiel Palma, y otros que retaron al equipo dominicano de Pujols, Encarnación, Tejada y Ortiz, y al Puerto Rico de Beltrán, Bernie Williams, José Oquendo y Ricky Ledee como sus principales pilares.

En esta Serie, antes de la última jornada para conocer los cruces de hoy en semifinales, el equipo a vencer, respondiendo a los pronósticos, ha sido Mexicali, que está lanzado en busca de su quinta final consecutiva y cuarto título en ese trayecto, un alarde solo posible para el equipo cubano entre 1949 y 1960, y los poderosos dominicanos en los años 70, pese a la oposición de Puerto Rico, también armado con alineaciones cargadas de big leaguers. Ver a casi todo el infield de los Dodgers vistiendo la chaqueta del Licey y encontrarse con Caguas presentando a cinco abridores de Grandes Ligas, entre ellos a Denis Martínez, es historia antigua, oculta entre las columnas del Partenón.

PRIMERAS PRUEBAS

Hace unos años, en 1993, antes de ver abrirse espacios, aprovechando un arreglo especial, Cuba se fajó bravamente con los Senadores de San Juan, el flamante campeón boricua debidamente reforzado con big leaguers, y no se sintieron presionados perdiendo apretadamente 4-3 consecuencia de un jonrón de dos carreras de Javier López en el fondo del noveno frente al zurdo Omar Ajete. En 1999, ellos jugaron dos veces con los Orioles sobre media temporada. No estuvo todo el personal de 88 millones de dólares en aquel tiempo del equipo oriol grande, pero el segundo enfrentamiento en Baltimore, el interés por ver a los cubanos, atrajo legiones de scouts. En el primer juego en La Habana, Conrado Marrero, a la edad de 87 años, lanzó no una, sino varias pelotas de apertura contra Brady Anderson, un bateador de 50 jonrones en las mayores, ganaron los Orioles 3-2 en 11 tensos episodios, siendo vencidos claramente en la revancha.

Hoy, con dos cubanos, Alfredo Despaigne y Rusney Castillo quien juega para Puerto Rico, entre los cuatro jugadores más destacados de la Serie, la mayor intriga, gira alrededor del accionar de estos alazanes de Granma: ¿Rugirán? Cuesta imaginarlo.