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¿Cómo se puede convertir una pesadilla en algo glorioso? Pueden preguntarle sobre eso a Tom Brady, el mariscal de los Patriots de Nueva Inglaterra. Inutilizado, quería que se lo tragara la tierra así no volviera a ver a su radiante esposa Giselle Bündchen, cuando los Falcons se adelantaron 28-3 en el tercer período del 51 Super Bowl con el planeta asombrado frente a lo tenebroso de las cifras, y al producirse el touch down ganador en el alargue por gestión de “solo contra el mundo” realizada por James White, sintió que estaba ascendiendo por una escalera hacia el cielo, para colgarse de la gloria. Cinco trofeos de Super Bowl, cuatro títulos de Más Valioso, más pases completos con 43 y récord en yardas con 466, lo hacen más grande en estadísticas que Joe Montana, aunque quizás no más grande como símbolo del juego.TOM BRADY SE VISTIÓ DE HÉROE.

Soy apenas un atrasado aprendiz del futbol americano sentado en un pupitre del kínder, en pantalón corto como en los viejos tiempos, pero mis conocimientos básicos fueron superados por la agitación de las emociones que galopaban junto con las imágenes que proporcionaba la batalla sin cuartel, mientras atravesaba por un apresurado curso de entendimiento. Ese doble cierre del juego para empate y victoria, que le permitió a los Patriots de Nueva Inglaterra, completar un resurgimiento de ribetes espectaculares, borrar una desventaja aparentemente mortal de 25 puntos, y forzar casi contra reloj esa dramática igualdad 28-28, alargó la intriga a tiempo extra. Los Patriots terminaron imponiéndose 34-28 en muerte súbita con ese touch down conseguido por James White a base de riñones, rechinando los dientes, masticando rabia. Fue algo inolvidable, aún para los profanos.

BRADY RESTAURADO, DECISIVO

¡Qué manera de ganar un Super Bowl! Ese impulso facilitado por el debidamente recargado Tom Brady, recuperando la precisión en sus entregas, casi siempre cerradas pero con receptores bien despiertos, bravos y motivados, como lo demostró Edelman en uno de tantos momentos cumbres, y también Amendola y White, fue decisivo después del fantástico show ofrecido por Lady Gaga en el medio tiempo. Hasta ese momento de plenitud artística, los sorprendentemente ofensivos Falcons, sacándole provecho al acorralamiento de Brady dejándolo sin salidas claras, y los titubeos de los Patriots en sus arremetidas, se encontraban en clara ventaja 21-3, con ampliación a 28-3 en el tercer período. ¿Cómo pensar o imaginar, una remontada sin precedentes? No, eso no iba a ocurrir. Desafiaba la lógica después de ver a los Patriots casi inutilizados por completo, reducidos a tres puntos en la primera mitad y el inicio del tercer período. Sin embargo, sangrando por la herida que provocó la puñalada de un cuarto touch down, los Patriots parecieron reagruparse alrededor de su líder, y Brady juntando agallas y clase, tomó las riendas. Se logró un acercamiento nada preocupante 28-9, y defendiendo ventaja de 19, los Falcons sorprendentemente comenzaron a desaparecer ofensivamente, y no fueron vistos en el último cuarto, consecuencia del excelente funcionamiento a base de atrevimiento tomando riesgos y seguridad maniobrando, que consiguió la tropa de Bill Belichick.

Matt Ryan, acariciaba con calma la posibilidad de ser Más Valioso en el Super Bowl, como agregado al máximo reconocimiento en la Liga, cuando los Patriots recortaron 28-20 erizando los pelos de los Falcons, que aterrorizados, no pudieron evitar el empate 28-28 en el último aullido del drama, con ese touch down mordiendo tierra y agregar contra reloj, los dos puntos que hacían falta, obligando a la extensión del suspenso en la etapa de muerte súbita. Con los sistemas nerviosos deshilachados, los Patriots obtuvieron la posesión por el sorteo. Fue entonces que la tropa del “General” Brady, agigantada, no perdonó, y pese al esfuerzo supremo en intento de contención de los Falcons, lograron el salto de la muralla por medio de James White, terminando de arrebatar el botín 34-28. Un final fabuloso con los retumbos del corazón de Brady escuchándose en el planeta y su clase iluminando el inmenso Estadio de Houston.