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Cuando comenzó la temporada muerta, los Indios de Cleveland no tenían demasiados huecos en su roster, pero sí una necesidad específica: un bateador de poder para el medio del lineup. Dada la composición de la nómina, la manera más fácil para que los Indios resolviesen ese problema era encontrar un cañonero para la primera base o el puesto del bateador designado.

El dominicano Edwin Encarnación era una respuesta casi perfecta. Lo que no encajaba, dada la forma cómo habían operado los Indios en el pasado, era lo que se suponía sería su precio. Sin embargo, esta no era una postemporada cualquiera para la Tribu. Con la oportunidad de pelear por la Serie Mundial en frente suyo una vez más, los Indios protagonizaron una de las transacciones más asombrosas del invierno al conseguir a Encarnación gracias a un jugoso pacto por tres temporadas.

¿Qué marcó la diferencia? Fácil: Encarnación. Y el hecho de que los Indios lo intentaron e hicieron lo necesario para hacerse con sus servicios.

“Yo estaba emocionado, al igual que todo el mundo”, dijo el as de los Indios, Corey Kluber. “Obviamente es un gran bateador, primero y principal. Pero conseguir alguien así también demuestra el compromiso de los dueños con nuestro equipo. No es algo que hayan hecho muchas veces. Esperemos que esto sea una muestra de la fe que tienen en nosotros. Como están las cosas, Encarnación es esa pieza extra que puede marcar la diferencia”.

Cleveland obtuvo a Encarnación gracias a un contrato de tres años con un valor garantizado de 60 millones de dólares, que además incluye una opción de US$20 millones del equipo para el 2020. El año pasado, el también veterano Mike Napoli fue quien puso el poder en el medio de la alineación de los Indios, gracias a 34 jonrones y 101 empujadas, el tope en el equipo. Napoli se convirtió en agente libre, sin embargo, y a medida que fue pasando el invierno Encarnación se convirtió en una opción cada vez más viable para Cleveland.

Más compacto

El poder de Encarnación es similar al de Napoli, pero el dominicano es un bateador más consistente. El exjugador de los Azulejos promedió 39 jonrones y 110 empujadas en las últimas cinco campañas, con un OPS de .912. En ese mismo lapso, tuvo una tasa de menos de 100 ponches por temporada, lo que lo hace miembro de ese grupo élite de toleteros que no solo tienen fuerza, sino dominio de la zona de strike.

Pero nada de eso significa que no vayan a extrañar a Napoli. Dentro de la cueva de los Indios, Napoli era ese veterano que con su ejemplo ejercía de líder para un núcleo de peloteros jóvenes. En el campo, el cañonero le dio a los Indios la producción que esperaban cuando le dieron un contrato por un año el invierno pasado. Y además era uno de los jugadores favoritos de la afición.

Cuando Cleveland alcanzó al acuerdo con Encarnación, el mánager Terry Francona se comunicó enseguida con Napoli.

“Mi primer mensaje de texto se lo mandé a ‘Nap’, porque fue algo medio agridulce”, dijo Francona. “Estamos emocionados, pero esto también significa que Napoli no volverá”.

Los Indios sabían que al firmar a Encarnación con un pacto multianual estaban mejorando las posibilidades de hacer realidad su meta: ganar la Serie Mundial. El otoño pasado se quedaron a un paso, al perderla ante los Cachorros en siete juegos. Ahora, saldrán como favoritos para ganar la Liga Americana nuevamente.