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Ernesto Mántica Farach es un apasionado por las armas y un tenaz perseguidor del triunfo, un muchacho disciplinado y un tirador talentoso. Quienes lo han visto en acción en los campeonatos centroamericanos de Tiro Práctico no dudan en catalogarlo como el mejor de la región, basándose no solo en sus presentaciones, sino también en los resultados que el muchacho ha construido a lo largo de su carrera, como alcanzar la cima a nivel de Centroamérica y quedar primero en un campeonato Nacional en Estados Unidos.

Desde muy pequeño, Mántica empezó su idilio con las armas. “Cuando yo era un niño, mi papá y un tío mío me llevaban al polígono y un día de tantos me dijeron que empezara a ejercitarme en el Tiro Práctico. Les hice caso y desde ese entonces me enamoré de este deporte”, cuenta Ernesto, a quien solo hace falta escucharlo hablar para darse cuenta de su pasión por esta disciplina deportiva.  

“Es que el Tiro Práctico es una para mí como una terapia, una práctica que me relaja y que a la misma vez me envuelve en una adrenalina que me encanta”, dice Mántica, quien además señala que “este deporte me gusta tanto que lo considero parte de mi vida, incluso siento que si me quitaran la posibilidad de practicarlo, una parte de mí moriría”. 

Trayectoria exitosa

“Yo empecé a tirar a los 10 años y recién cumplido los 11 hice una gran presentación en un Campeonato Centroamericano. Recuerdo que esa vez quedé en segundo lugar en la categoría Junior, solamente me superó un salvadoreño de 21 años y de nombre Jorge Pimentel”, narra Ernesto sobre los primeros desafíos de su fructífera carrera.

Esa inicial presentación lo llenó de optimismo y lo convenció de que contaba con las herramientas necesarias para llegar lejos en el deporte de sus amores. Entonces, se entregó de lleno a los entrenamientos y esto lo llevó a ganar de forma categórica el primer lugar de la categoría Junior, en el Campeonato Centroamericano de 2012, cuando él tenía 12 años de edad.  

Un año después volvió a encontrarse con Pimentel, su verdugo en el 2011, pero esta vez, la historia fue distinta. Un Ernesto con mayor experiencia doblegó al salvadoreño y empezó a subir de nivel. Su nombre empezó a sonar en la región como referencia de un tirador de gran velocidad y milimétrica precisión. Tan solo tenía 13 años y ya estaba entre los mejores.  

En el 2014 batalló fuerte para escalar posiciones y en el 2015 volvió a colocarse en la cima del Campeonato Centroamericano. Fue en septiembre de ese mismo año que ganó el primer lugar en la categoría Junior del Nacional de Estado Unidos. 

Pausa y retorno Ernesto Mántica Farach, tirador profesional

En ese entonces parecía que nada ni nadie podrían frenar el ímpetu de Ernesto, hasta, que en diciembre del 2015 se lesionó el dedo pulgar de la mano derecha y se vio obligado a estar fuera por cuatro meses. Él asegura que esa pausa ha sido el momento más difícil de su carrera aún en crecimiento.   

“No competí desde septiembre del 2015 hasta septiembre de 2016, cuando retorné y perdí el Nacional de Estados Unidos contra el mismo al que le había ganado en la edición anterior. Eso fue duro para mí, pero logré recuperarme de tal derrota y en enero pasado me quedé con el primer puesto de la División Producción en la Copa Maya, esto fue en una categoría de adultos a nivel de Centroamérica. En el 2015 también gané esta categoría”, cuanto Mántica, con un tono de voz que denota orgullo por las metas alcanzadas. 

Su futuro

Habiendo conquistado el territorio centroamericano, Ernesto se ha propuesto dominar el panorama mundial. “Mi próximo reto es el mundial que se realizará en Francia en el mes de agosto. Creo que tengo la capacidad para quedarme con el título en la categoría Junior (Sub-18). Estoy pidiéndole a Dios que me ayude a ganar este Mundial”, dijo el exitoso tirador, que en junio de este año participará en otro campeonato Nacional en Estados Unidos. 

Uno de los que más conoce de la capacidad de Mántica es su entrenador Evelio Gutiérrez, quien asegura que “Ernesto es un muchacho dedicado, dueño de una determinación que lo ha llevado a ser exitoso. Es un tirador excepcional, un muchacho con un potencial enorme, capaz de convertirse en un campeón Panamericano. Técnicamente es un tirador veloz y preciso, dos elementos claves para lograr un campeonato mundial”.

Frase destacada: “La clave de mi éxito ha sido el tener siempre hambre de ganar, a mí no me gusta perder”.