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La goleada que recibió VCP el domingo por parte de Real Estelí, colmó la paciencia de Vicente Padilla, quien el lunes orientó al Gerente del equipo, Rufino Martínez, despedir al director técnico Flavio Da Silva, así como a los cuatro jugadores extranjeros contratados para la campaña.


Dejan al equipo los brasileños Cléber Lima, Rodrigo Ludke y Karirí, y el hondureño Yair Aguilar.

Durante todo el Clausura, VCP ha caminado sobre brasas ardientes que mantuvieron en vilo no sólo a los jugadores sino a todo el club, debido a que Padilla no estaba de acuerdo con los resultados, dado que el equipo le cuesta más de 250 mil dólares toda la campaña.

Después de haber perdido 1-0 con Ocotal, el lunes 9 de febrero Vicente habló con los jugadores exigiendo mejor calidad futbolística o quitar el apoyo definitivo al equipo.

“El lunes por la tarde Rufino nos informó de la decisión del dueño del equipo, de separarnos a todos los extranjeros. Él tiene todo el derecho de hacerlo, lo único que exijo es que se nos pague e irnos porque yo tengo trabajo en Brasil. No sé cuándo nos iremos pero demando que se nos dé un día de salario por el tiempo que estemos en el país. Cuando desde el interior te mueven el piso y te boicotean el trabajo no se puede hacer nada”, comentó Flavio Da Silva, que en este torneo sólo ha conseguido 8 puntos en siete partidos, ubicado en el octavo lugar.

La continuidad en el fútbol pinolero del VCP sólo depende del equipo mismo, porque está obligado a ganar los dos partidos que faltan para aspirar a clasificar a la hexagonal. Xilotepelt y Real Madriz son las piedras que tiene en el camino y sólo la victoria los puede salvar.

De hecho, Vicente Padilla había ordenado una reducción de personal debido a la situación económica y a que el rendimiento que venía dando el equipo no va de la mano con la inversión que se ha hecho.