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Aún estamos aturdidos por lo inesperado. ¿Quién imaginó una goleada tan desproporcionada como ese 6-0 aplicado por el Barcelona al Alavés después que equipo finalista en la Copa del Rey, no había permitido gol al Celta en dos juegos de semifinales y vencido al equipo azulgrana 2-1 en el Camp Nou en las primeras fechas de la Liga? Nos preparamos para una interesante batalla que proporcionara algunas pistas sobre lo que podíamos ver en la final de Copa. 

ESTALLO EL VESUBIO

Las posibilidades que no concretaron Theo Hernández del Alavés y Aleix Vidal del Barsa, muy temprano, parecieron ser un adelanto de esa sospecha. Los ataques sueltos, las defensas apuradas. Pese a la ventaja de 2-0 conseguida por los catalanes con goles de Luis Suárez y Neymar en el primer tiempo, el arranque del Alavés asustando a Ter Stegen con recorte que falló Christian Santos hizo pensar que le esperaban al Barsa 40 minutos de mayúscula agitación.

De pronto, el estallido del Vesubio y la desaparición de Pompeya y Herculano, y también del Alavés. Entre el minuto 57 y el 69, el Barcelona marcó cuatro goles y la intriga salió huyendo. En la recta final del juego no había nada que discutir, y un agregado dramático a la inesperada goleada, que funcionó al mismo tiempo como una macabra advertencia al Alavés, fue la lesión en el tobillo que sufrió Vidal, enganchado por Theo Hernández disputando una pelota al alcance de ambos. Vidal había atravesado un buen partido custodiando y proyectándose por la banda derecha, tomando el lugar de Sergi Roberto.

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UNA DEFENSA DIFERENTE El tobillo derecho de Vidal luce destrozado tras una barrida de Theo.

Sin Piqué, Mascherano, Sergi Roberto ni Jordi Alba, el técnico Luis Enrique sacó una defensa detrás de las cortinas con Umtiti y Mathieu por el centro, Vidal y Digne por las bandas. Estaba Busquets, pero no Iniesta, y se depositó confianza en el tridente Messi, Suárez, Neymar, que sin excederse, funcionó apropiadamente para presionar y sacudir redes. El cero del Alavés es engañoso. Pudo marcar más de dos goles, pero un cierre providencial y una atajada felina de Ter Stegen, y dos remates desviados en posiciones de tiro francamente favorables en ángulo y distancia, le impidieron estimularse al equipo de Pellegrino.

El primer gol fue de Suárez, recibiendo un rápido pase rasante de Vidal entrando por la derecha en el minuto 37; el segundo de Neymar a los 40, cuando sin darse cuenta, Suárez le envió una bola que golpeó su cabeza por manotazo del arquero Pacheco;  el tercero de Messi en el 67, ingresando por la izquierda, robando una pelota y escapándose; el cuarto fue un autogol de Alexis intentando neutralizar una penetración de Messi, y cerraron el 6-0, Rakitic y Luis Suárez. Los últimos 20 minutos, entre bostezos, excepto la jugada desafortunada que dejó lesionado el tobillo derecho de Vidal.