Harold Briceño Tórrez
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La frase que sirve como título de esta columna parece muy obvia, es un enunciado sin pizca de noticia y seguro muchos pensarán que no aporta nada nuevo. Sin embargo, detrás de esa expresión con apariencia de poca profundidad se esconde una seria debilidad del Campeonato de Beisbol Superior Germán Pomares Ordóñez: la búsqueda de talento joven en las comunidades alejadas del centro de las ciudades.

Recientemente estuve en unas comarcas del municipio de Camoapa, Boaco, donde se inauguró una Liga Campesina.

Me llamó fuertemente la atención una serie de expresiones de jóvenes que lamentaban las pocas posibilidades que tienen de proyectarse como peloteros por vivir en lugares tan aislados. Se quejaban de que hasta sus comunidades no llegan a buscar talento y que el equipo de Boaco para la Primera División lo conforman en gran parte por influencia de los directivos y en menor medida por las apreciaciones de los mánagers. En sus manifestaciones hay mucho de lo que todos sabemos, pero decidimos callar sobre los equipos del Pomares.

Retrato claro.-El año pasado debutó en el Germán Pomares Juan Bermúdez, un hombre de 29 años que se adueñó del título de Novato del año tras acumular un balance de 8-3 y una efectividad de 1.42, la segunda mejor cifra en todo el evento. Súmenle a eso que salvó dos juegos y no permitió ni triples ni jonrones. Tras su actuación, las preguntas aparecieron  de inmediato: ¿dónde estaba este monstro de la colina? ¿Por qué apareció hasta ahora? La respuesta es un retrato claro de la realidad de muchos peloteros de gran calidad que viven tras las sombras de la lejanía en que se ubican sus comarcas.

“Cuando era más chavalo tenía mayores recursos y disponía de mejor velocidad, pero no logré proyectarme porque vivo en una comunidad lejana de San Juan del Sur, en Rivas, llamada el Ostional, y los directivos de Primera División le prestan más atención al jugador de  las academias que al del campo. Por eso desde hace siete año he jugado de forma amateur en la liga  de ese municipio”, contó Bermúdez en una entrevista a El Nuevo Diario en noviembre de 2016. Nadie pudo haberlo dicho más claro.

Pongan atención.- El de Juan Bermúdez no es un caso aislado, creo que se repite de forma tan constante que deberían sonar las alarmas entre los dirigentes del beisbol, los directivos y mánagers de equipos. Es hora de poner cartas en el asunto y trabajar una estrategia que permita un mayor alcance en cuanto a la búsqueda de peloteros en las comunidades lejanas.

El punto de partida es estar conscientes de que en el campo hay talento y luego hacer caso al llamado de Bermúdez, quien dijo que “los motivo a que visiten las comarcas, nadie va al campo a buscar talento y hay muchos prospectos que merecen una oportunidad. Yo he visto mejores  lanzadores en el monte (campo) que muchos de los que andan en Primera División.

Directivos osados.- ¿Qué es eso de que muchos peloteros entran a los equipos por orden de los directivos y no por la valoración del mánager y su cuerpo técnico? Una soberana tontería. La autoridad de decidir quién debe y quién no debe hacer el equipo, según lo que demostraron en la pretemporada, le pertenece al mánager, para eso se le contrata.

Supongo que debe ser interminable la lista de peloteros que nunca pudieron proyectarse tan solo porque no alcanzaron en un equipo al que muchos entraron por los caprichos de los directivos. ¡Clase atentado contra el beisbol!

Es muy probable que no pase en todos los equipos, pero sucede en una alarmante mayoría. Ustedes y yo lo sabemos.