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EL NUEVO HERALD

Esgrimiendo el bate como una suerte de espada y con la bandera de su país como fondo, Ichiro Suzuki dispara unas palabras que evocan la premonición de un samurai. "Por Japón y por la repetida'', dice.

Ahora llegó la hora de dejar a un lado las palabras --que emite en uno de los comerciales que Major League Baseball realizó con el objetivo de promocionar el Clásico Mundial de Béisbol-- y empezar el trajinar hacia la conquista del título.

Japón, monarca de 2006, será el protagonista del génesis del torneo, cuando salte al terreno en el Tokyo Dome para enfrentar a China, en un encuentro que, en el marco del Grupo A, se llevará a cabo a las 4:30 de la madrugada de hoy jueves (hora de Miami).

El grupo lo complementan Taiwán y Corea del Sur.

Entretanto, el sábado empezarán las acciones en Toronto y San Juan, con un total de cuatro partidos ese día.

La esperada voz de playball llega pavimentada por los contratiempos y las ausencias, goteras que amenazan con echar abajo el andamiaje de un torneo abarrotado de buenas intenciones, pero que está probando ser un agobio en la realidad.

Con la excepción de Japón y de Cuba, los gigantes de la pelota en el Caribe e incluso Estados Unidos llegan con filtraciones en sus rosters, que hasta las últimas horas continúan haciendo tediosas transmutaciones.

Sólo el infield de Estados Unidos es de otro mundo; los jardines de Dominicana parecen el de un equipo B; Venezuela llega con un cuerpo de lanzadores prácticamente remendado; México no contará con sus mejores pitcher en una epidemia de ausencias que se ha convertido --para lamento de los organizadores del torneo-- en la principal noticia del Clásico.

Pero mientras para el futuro queda la pregunta de si sobrevivirá o no esta cita mundialista, hay otras interrogantes ya en el terreno de juego y que se responderán por completo para el 23 de marzo, fecha en la que se llevará a cabo la final en el Dodger Stadium de Los Ángeles.

¿Podrá Cuba una vez más imponerse a los jugadores profesionales y acceder de nuevo a la final? ¿Tendrá Venezuela el suficiente pitcheo para superar su actuación de 2006? ¿Habrá más interés de Estados Unidos? ¿A quién escogerá Felipe Alou para ser campocorto de Dominicana, Hanley Ramírez o José Reyes? ¿Podrá repetir Japón?
De momento, en el Tokyo Dome, Ichiro y sus samurais inician su aventura, y lo hacen con la seguridad de ser los reyes actuales del torneo.

"Todos nuestros jugadores están en gran forma. Tengo absoluta confianza de que podemos ganar de nuevo'', advirtió Tatsunori Hara, manager del conjunto nipón, en declaraciones a MLB.com.

Y cuentan las leyendas que los samurais solían cumplir con sus amenazas.