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¿De dónde sacaron al mexicano Gabriel Ruiz (11-6, 3 nocauts)? Se desconoce, pero lo cierto es que de boxeador no tenía nada, arribó a Nicaragua esta semana, cobró la noche del sábado y se regresó a su país sin pena ni gloria, tras ser noqueado en un asalto por Félix Alvarado (26-2, 22 nocauts), quien retuvo su título latino 108 libras del Consejo Mundial de Boxeo (CMB), en la cartelera que organizó Nica Boxing en el Puerto Salvador Allende.

No hay análisis ni conclusiones de una pelea sin gracia. Ganó Félix, estaba escrito en el libreto, lo que no se alcanzó a leer en el final de la historia es que el rival sería un fraude total como boxeador. Félix lo tumbó cuatro veces en el asalto, apenas iniciando el combate le conectó un gancho de izquierda, doblándole las rodillas, se levantó solo para caer dos veces más, sin recibir golpes de contundencia, pero teniendo una barbilla de cristal, los upper del nica le hicieron gemir, hasta que Onofre Ramírez decidió detener el triste enfrentamiento.

Ganar siempre genera alegría, pero Félix no debe dejarse engañar con ese tipo de resultados ante rivales pésimos. ¡Ah, eso sí, Alvarado necesita mejorar muchísimo! No puede ser posible que ante un boxeador tan malo, se puedan fallar tantos golpes en apenas un par de minutos. El “Gemelo” hizo recordar su primera oportunidad de título mundial contra el japonés Kazuto Ioka, ante quien sucumbió fallando más del 70% de los disparos que lanzó.

Tanto Félix como su entrenador, Luis Cortez, deben ser conscientes de que necesitan trabajar muchísimo en la puntería. Alvarado en momentos parece fuera de distancia, tira golpes al vacío y si no realiza ajustes, volverá a pasar problemas cuando le toque disputar título del mundo. En su equipo deben de entender que no solamente se trata de ir hacia adelante, adueñarse del centro del ring y acosar al rival. El boxeo es más que eso, si no hay mejorías en algunas áreas, habrá un estancamiento, y esa responsabilidad recae primordialmente en su entrenador Cortez.

Suda Cristofer

En el combate semiestelar, Cristofer González (22-2, 15 nocauts), el muchacho de la Colonia Nicarao, tuvo que caminar toda la ruta para derrotar al también mexicano Sebastián Rodríguez (12-3, 9 nocauts), convirtiéndose en campeón latino 112 libras del CMB.

En cuanto a compromiso y entrega hay poco que reclamarle a Cristofer. Desplegó todo su arsenal, ganchos al cuerpo, rectos al rostro, ejecutó combinaciones insistentemente, sin embargo, el azteca le aguantó todo los ataques. Lo que sí le falta a González es aprovechar un poco más las ventajas físicas que tiene, sus largos brazos le pueden permitir manejar combates a la distancia sin tener necesidad de pelear adentro en corto, ese terreno no le conviene.

Pero a veces Cristofer cae en el error de pelear adentro, lo que le limita a desarrollar su boxeo. Esa cuenta la tiene pendiente. Aun así, el muchacho ha mostrado mejorías, necesita más velocidad, eso sí. Finalmente, en el tercer resultado más importante, el prospecto invicto Melvin López (9-0, 6 nocauts) fulminó a José Rizo con un cruzado de izquierda mortífero.