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Cuántas historias han sido cambiadas por la pegada, no solo en el boxeo. En cualquier deporte. Lo vimos ayer en futbol, en apenas 19 minutos, cuando el Real Madrid volteó tan espectacularmente como lo hizo Julio César Chávez con Meldrick Taylor, un 0-2 que lo condenaba a su segunda derrota consecutiva en la Liga, desplazándolo del liderato con un partido pendiente, para doblegar 3-2 al irrespetuoso y crecido Villarreal, dejándolo sumergido en la nada con los goles de Bale, Cristiano de penal y Morata.

ERA DIFÍCIL CREERLO

Entre la incredulidad, estuvimos viendo a un Real Madrid irreconocible quedar atrás 0-2, víctima de los aciertos de Trigueros rematando de derecha contra el piso inutilizando a Keylor en el minuto 49, y de Bakambu, fajándose en un sprint con Ramos, moviendo la pelota hacia su izquierda para la ejecución de un remate apropiado sobre la salida del arquero tico en el minuto 55. Todos estaban asustados. Los del Villarreal y los del Real Madrid. ¿Quién estaba haciendo girar el planeta al revés?.

El 0-0 de los primeros 45 minutos, hizo que Zidane se retirara preocupado a los vestidores, rascando su cabeza. Su equipo, casi sin presencia en el medio campo, no encontraba forma de establecer conexiones con los hombres de vanguardia, los rompevientos Bale, Benzema y Cristiano, en tanto el Villarreal se proyectaba con efectividad cuidando la pelota y realizando combinaciones. Aparte de la estupenda atajada de Keylor neutralizando el taponazo de Mario en el minuto 10, y la precisa sacada de Asenjo ahogando el cabezazo de Benzema a los 25, el equipo más suelto era el Villarreal. Las fallas de Dos Santos y Castillejo, en goles casi cantados, fueron dolorosas para la afición local.

FULMINANTE REACCIÓN

En el inicio del segundo tiempo, no se vio algo diferente. Es decir, el Real Madrid continuó atrapado, sin salida. A los 49 el gol de Trigueros hace sonar las alarmas a la orilla de Zidane, y el de Bakambu a los 55, le provoca pánico al entrenador francés. Quedaba tiempo obviamente, pero el Real Madrid sin lograr reagruparse, no aparecía. Un cañonazo de volea que Cristiano estrelló en el poste derecho en el minuto 60, fue una seria advertencia.

El ingreso de Isco por Casemiro, proporcionó la dinámica en proyección que tanto necesitaba el Real Madrid. En el minuto 63, Carvajal se filtra por la derecha y envía un centro de trazado exacto que Bale, elevándose entre dos, golpea de cabeza agujereando al arquero Andrés. Ese recorte a 2-1, agrandó al Madrid que cubrió todo el frente de ataque con buen manejo de balón. Una mano involuntaria de Bruno que no tuvo tiempo para quitarla, aunque no alteró recepción favorable para el Madrid, fue sentenciada para la ejecución de un penal, que el poder de Cristiano, concretó para el 2-2 en el minuto 74; y en el 82, recuperación de Isco, centro de Marcelo y cabezazo de Morata, recién ingresado, completan la espectacular voltereta 3-2. El fantasma de lo inesperado ha sido espantado. El Madrid sigue líder con un partido pendiente. Ahora los músculos duermen.