Edgard Tijerino
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En marzo de 2006, cuando aterricé en San Juan, Puerto Rico, estaba ansioso por descubrir ¿qué tan fuertemente podían rugir los cubanos, campeones olímpicos y mundiales, enfrentando su más exigente reto en un Clásico forrado de big leaguers?
Aun sin estar en plenitud de forma, las fieras de la gran carpa son tan intimidantes como los leones en el Coliseo romano. Pensé, igual que ahora, que con su impresionante preparación física, ese alarde de agallas que siempre los ha caracterizado y sus habilidades, los cubanos serían rivales muy difíciles con buena oportunidad de avanzar a la segunda etapa, pero no de llegar hasta la final.

Años atrás, en 1993, Cuba se había fajado bravamente con los Senadores de San Juan, el flamante campeón boricua, debidamente reforzado con big leaguers, y en 1999 jugaron dos veces con los Orioles sobre media temporada.

En el primer juego, en La Habana, Conrado Marrero, quien lanzó en la Profesional de Nicaragua y con los Senadores de Washington, a la edad de 87 años, lanzó no una, sino varias pelotas de apertura contra Brady Anderson, un bateador de 50 jonrones en las Mayores.

Ganaron los Orioles 3x2 en 11 tensos episodios, pero fueron vencidos claramente en la revancha. Dos grandes pitcheos no se olvidan: el relevo de Contreras durante ocho entradas con sólo dos hits en contra y diez ponches en el primer duelo, y el de Norge Vera en el segundo.

Durante el primer Clásico Cuba creció tanto, con el respaldo de un pitcheo joven, valiente y efectivo, y el funcionamiento de su ofensiva con Gourriel y Garlobo como detonantes, que disputó el duelo cumbre con Japón. Perdió la batalla, pero dejó constancia de la capacidad de su béisbol abrillantando la medalla de plata.

En los últimos años, sorprendentemente el béisbol cubano ha sido golpeado en su orgullo, viéndose acosado por el fantasma de la inseguridad. Sin embargo, a pocas horas de su debut en este segundo Clásico, mañana domingo en México, frente a Suráfrica, el equipo antillano –-que a diferencia de 2006 no es Campeón Olímpico ni Mundial-- sigue provocando una gran expectación.

Cuba tratará de sobrevivir en un grupo que incluye, además de Suráfrica, al local y peligroso México, que eliminó a Estados Unidos en 2006, y Australia, que constantemente se convierte en un hueso muy difícil. En principio, los favoritos para avanzar son México y Cuba.

Se considera que pese al mismo inconveniente de la falta de adiestramiento de sus fieras, que tienen Dominicana, Puerto Rico, Venezuela, México, Estados Unidos y Canadá, todo será más complicado para Cuba, afectada por un innegable decrecimiento de su nivel competitivo.

De cualquier manera, los cubanos saltan al tapete amenazantes y sería imprudente subestimarlos. Así que, a partir de mañana, no podemos perderlos de vista. Hay que seguir sus huellas, escuchar su ruido y emocionarnos con su béisbol que tanto admiramos.