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Ambos equipos saltaron encima de las expectativas con actuaciones cumbres, deshilachando a sus rivales. El uno, Real Madrid, sin Cristiano y sin Bale, utilizando el viejo martillo, golpeó al Eibar hasta doblegarlo 4-1 con dos goles de Benzema, y los otros marcados por James y Asensio; el otro, Barcelona, recordando la pizarra de Guardiola, pincel en mano, dibujó sobre el engramado del Camp Nou, un trazado artístico para sumergir al Celta en la nada, imponiéndose 5-0 con dos estocadas de Messi, una de Neymar, y los agregados de Rakitic y Umtiti.

PAR DE INTRIGAS

Después de esas dos ruidosas y espectaculares victorias, era natural preguntarse: ¿Qué tanto más hubiera crecido el Real Madrid con sus más letales artilleros, jugadores de excepcionales recursos y punch matador como Cristiano y Bale?, y el sueño imposible ¿Será capaz el Barsa de presionar tanto, ser fantásticamente desequilibrante y mostrarse con capacidad de forzar un milagro frente al París Saint Germain en la revancha de la Champions, que tiene cara de funeral azulgrana?

De lo primero, no hay duda. Es tan obvio como la luz del sol, que la furia proporcionada por Cristiano y Bale no tiene fotocopia, aunque hay que admitir por lo visto ayer, que Benzema suelto en el área, sigue siendo felino y dañino; que el talento de James para ser polifuncional es llamativo, mostrándose de cuerpo entero con el centro a Benzema para el zapatazo del 2-0, rematando un balón en las narices del área pequeña para el 3-0 y estrellando un disparo magistral en el poste izquierdo rematado por Asensio, estableciendo el 4-0 en el minuto 59, recortado sorprendentemente por el cabezazo de Rubén Peña en el 71, sin ningún chance para Keylor. El Real Madrid volvió a ser una maquinaria, está en pie de guerra, y seguramente asustó al Nápoles.

RETO SUPEREXIGENTE

Lo otro, pese a la brillantez de la demostración azulgrana, con Neymar tan creativo, Suárez siempre provocando pánico y Messi superincidente, no lo vemos viable, porque el Saint Germain no es el Celta, aún reconociendo lo difícil que ha sido doblar por la cintura a este equipo en LaLiga. El Saint Germain tiene profundidad ofensiva y valores individuales temibles, y llegará al Camp Nou a manejar una ventaja de 4 goles. Por supuesto que estimula volver a ver a un Barsa compacto, respondiendo a la presión que trataron de aplicarle, colocando más presión, exhibiendo mayor recuperación, y sobre todo, por las proyecciones rápidas registradas en el medio campo, que multiplicaron opciones abriendo espacio para provocaciones espectaculares, como los disparos consecutivos de Luis Suárez y Messi devueltos por el poste derecho con el marcador todavía 0-0. Frente al PSG la presión que soportará el Barsa, apretado por la desventaja tan grande, podría volver a ser agobiante.

Sí fue gratificante ver al Real Madrid con un martillo y al Barsa con un pincel. Pegada y destreza ofrecen grandes espectáculos.