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Jennyfer Castillo y Keyling Casanova, dos destacadas boxeadoras nicaragüenses, pasarán este 8 de marzo, fecha en la que se celebra el Día Internacional de la Mujer, lejos de sus hijos, pues se encuentran reconcentradas con la Selección Nacional de Boxeo Femenino que competirá en los XI Juegos Centroamericanos a realizarse del 3 al 17 de diciembre de este año en el país.

Tanto la historia de Castillo como de Casanova está marcada por la pasión que ambas sienten por el boxeo, deporte al que se introdujeron obviando cualquier tipo de prejuicio. Ambas han realizado grandes presentaciones, no solo en territorio nacional sino también en el extranjero.

“La vida es dura, pero uno debe luchar por sus hijos y sus padres”, cuenta Casanova. “Para mí este día es triste porque estaré fuera de mi casa y sin ver a mis niñas (Fergie Silva y Ceidy Osejo), pero debo estar aquí entrenando porque tengo un compromiso con mi país”, comenta esta púgil,  que es madre soltera.  Jennyfer Castillo en pleno entrenamiento.

En tanto, Castillo también extrañará estar al lado de su pequeño, pero sabe que está en buenas manos, porque está bajo el cuido de su progenitora.

“Para mí todos los días deben ser de la mujer, no solo una ocasión al año. Es bueno que a uno le digan cosas bonitas”, asegura la peleadora capitalina.

Jennyfer, de 23 años, y Keyling,  de 24, saben de que ser mujer es una tarea difícil, pero a la vez satisfactoria porque gozan del amor de sus hijos. Es precisamente esto lo que las hace luchar a diario, sin importar cuánto sacrificio represente. 

En el caso de Casanova el esfuerzo es mayor. “Yo trabajo medio tiempo, vendo ropa y me dedico a mis entrenamientos. Además debo cuidar a mis niñas y también a mi mamá, Ema Casanova, a quien hace ocho años le dio artritis  reumatoide, enfermedad que la dejó en silla de ruedas”, dice con un poco de tristeza la mujer que ha sido campeona centroamericana y que en la justa venidera del istmo combatirá en la división de los 75 kilogramos.

Por su parte, Jenny tampoco se rinde ante las adversidades, al contrario, cada día se entrega con más esmero en la lucha por la vida.

“Trabajo cuidando la niña de mi cuñada y los sábados continúo mis estudios de tercer año de secundaria. Tengo el apoyo de mi esposo, Horlan Hamilton Montiel”, boxeador que representará a Nicaragua en los 48 kilogramos.

Curiosamente, a Castillo no le gustaba el boxeo, pero se metió a esta disciplina deportiva porque su papá le dijo que entrenara.

“Lo que me atraía era estudiar un curso de belleza y computación, pero no pude estudiar lo que me gustaba”, expresa la joven peleadora habitante del barrio San Judas.