Edgard Tijerino
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El Clásico de 2009 está tratando de entrar en calor, pero varios equipos potencialmente destructivos, con sus peloteros saliendo del congelador, se encuentran fríos, al igual que hace tres años, y consecuentemente inefectivos. Así que, verlos cojear, sangrar y caer, no debe ser calificado como sorprendente pese a sus impresionantes alineaciones.

Transitando sobre esta consideración, China eliminando a Taipei, me parece más impactante que Holanda derrotando a Dominicana. Digo esto porque los cuatro equipos asiáticos se encuentran en forma, aunque no tanto como la hirviente selección de Cuba, en cambio, tanto Dominicana, Venezuela, Puerto Rico, México, Estados Unidos, Canadá y Panamá, aparte de no poder contar con todo su armamento por sensibles ausencias, enfrentan el problema de estar viendo a sus astros comenzar a ponerse en forma, y eso toma tiempo.

El Johan Santana vulnerable que vimos en San Juan durante aquel primer Clásico, no tenía nada que ver con el pitcher lo suficientemente aceitado y consistente que impresiona durante la temporada. Y es que mientras se atraviesa por la etapa de entrenamiento, no se puede exigir rendimientos óptimos ni asustarse por la flojera de muchas fieras todavía no embravecidas.

Recuerdo un entrenamiento primaveral con Randy Johnson registrando 9.00 en efectividad, previo a una campaña de 20 triunfos y otro Cy Young. Bateadores de tacto como Ichiro, de 5-0 contra China antes de encenderse de 5-3 frente a Corea, se adaptan más rápido que los hombres de poder. Agreguen que Japón, como acostumbra, se tomó el tiempo requerido para entrar al torneo en pie de guerra.

Víctima de un error del catcher Miguel Olivo, dos infieles hits y un wild, el abridor dominicano Edinson Volquez se sintió tragado por arenas movedizas mientras Holanda fabricaba tres carreras en el propio primer inning. Holanda no necesitó volver a anotar porque el ataque dominicano, que disparó ocho hits, incluyendo el jonrón de Miguel Tejada y un doble de Willie Aybar, se quedó corto con sólo dos anotaciones.

Malograr esa oportunidad del noveno, con Willie Taveras atrapado intentando robar tercera con un out, estando Henley Ramírez en el plato, terminó de sepultar a Dominicana frente al relevista Leon Boyd, garantizando la victoria de Sidney Ponson.

El relevo de tres entradas realizado por Pedro Martínez, permitiendo sólo un hit y ponchando a cuatro, fue llamativo, pero sin utilidad. Aun sin Manny Ramírez, Alberto Pujols y Alex Rodríguez, el line-up dominicano tiene pólvora suficiente para provocar constantes estallidos.

Colocando en línea a Robinson Cano, Henley Ramírez, David Ortiz, Miguel Tejada y José Guillén, se supone que Dominicana, con hombres como José Reyes en el banco, no debería perder con Holanda, a menos que se encuentre estirando los músculos y ahuyentando bostezos intentando entrar en forma, como vimos al equipo en 2006, cuando salió con sus bates quebrados.

Pero, que China liquide a Taipei, es un campanazo muy ruidoso en el territorio de la Federación Internacional y una seria advertencia para el futuro inmediato.


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