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El retador tailandés Srisaket Sor Rungvisai ha asegurado sin pretender alardear, que el sábado en el Garden de Nueva York, va a fajarse con nuestro agresivo y explosivo peleador Román “Chocolatito” González. Ojalá cumpla esa advertencia, porque Carlos Cuadras prometió lo mismo, y cuando estuvo entre las cuerdas, se le olvidó, prefiriendo pelear en reversa la mayor parte del tiempo, tratando de no quedarse en el quemante y riesgoso cuerpo a cuerpo.

Hasta hoy, ningún rival de “Chocolate” ha sido lo suficientemente audaz  para sostener la propuesta del cambio de metralla.

Desde que comenzó a crecer Román como púgil versátil, todos sabemos que peleando adentro, no persiguiendo, es más preciso y contundente, porque sabe manejar sus golpes en corta distancia, con variedad de ángulos y distancias, desde el tiempo en que su entrenador era Gustavo Herrera. En la pelea con el mexicano Carlos Cuadras, cuando se achicaron los espacios, Román se sintió cómodo entre la violencia aún recibiendo, en tanto el adversario, convencido de la multiplicación de riesgos por los que tenía que atravesar, prudentemente, decidió salirse de las brasas.

EL FACTOR PRESIÓN

Según el prestigiado pulidor de boxeadores, Nacho Beristáin, quien estuvo detrás de “Finito” López y de Juan Manuel Márquez, el nicaragüense se ve tan concentrado en sus ofensivas, que da la impresión de solo pensar en ejercer una fuerte presión. Se apoya por supuesto, en la intensidad que aplica, su resistencia y confianza. Frente a Cuadras fue visto bloqueando con sus brazos y pasando lo que podía, sin dejar de pisar el acelerador apretando tuercas. Su preocupación fue siempre, no darle tregua al rival, colocarle enfrente un torbellino y mantenerlo atrás.

A diferencia de Cuadras, lo visto de Rungvisai, lo presenta como un peleador más frontal en sus arremetidas, con preferencia en sus golpes abajo, y al mismo tiempo, interesado en no alejarse. La mejor propuesta para Román es que le van a pelear. Nos gustaría ver al nica involucrado en algunos cambios de golpes agitados como ocurrió en ciertos instantes con Estrada y Yaegashi, aunque esa imprudencia podría estar entre lo “no recomendable” para Rungvisai, no tan rápido como Román en sus ejecuciones, y tampoco en sus salidas. Así que el tailandés debe tratar de evitar ser empujado a las sogas, pero ¿cómo impedirlo frente a la conocida fogosidad del nica acostumbrado a agredir con los ojos bien abiertos y sus escopetas cargadas? Si cumple con fajarse, ese será su problema.