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En 116 libras. El tailandés Srisaket Sor Rungvisai, rival de Román “Chocolatito” González, tiene cinco días de estar en Nueva York, sin hacer apariciones públicas. No ha hablado para ningún medio de comunicación y pasa la mayoría del tiempo metido en su habitación. Pero ayer, el pugilista asiático bajó del ascensor y rápidamente se metió a una sala privada. Al verlo, corrí junto al colega Fenner Mena y me di cuenta que lo estaban pesando.

En el primer intento, Sor Rungvisai marcó 116 libras. Todavía no convencidos con la báscula, subieron el aparato digital en una superficie alta y plana para tener seguridad, nuevamente subió el tailandés y marcó igual. No hay problemas con el peso para el tailandés, lo tiene totalmente controlado, sin embargo, debo ser sincero y decirles que lo vi muy frágil y desgastado físicamente.

A primera vista luce un poco más alto que Román, tiene más alcance de brazos, pero habrá que esperar si su cuerpo logra la recuperación necesaria y así estar fuerte para el combate. Por cierto, no habla español, tampoco inglés, así la comunicación prácticamente se complica.

Cuadras y Román, juntos. En el entrenamiento matutino de Román en el gimnasio del hotel Stewart, el nica se encontró con el mexicano Carlos Cuadras, a quien le arrebató el título 115 libras del Consejo Mundial de Boxeo (CMB), el pasado 10 de septiembre. Ambos pugilistas subieron a las caminadoras al mismo tiempo, estuvieron uno al lado del otro y hasta chocaron los puños en forma de saludo. Cuadras contó que no hablaron demasiado, simplemente se saludaron y cada quien hizo lo suyo.

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Por la tarde se anunció que Román entrenaría en el gimnasio Méndez, me trasladé a ese sitio con la intención de tomar unas fotografías para la edición web e impresa de este rotativo y solamente estaba Carlos Cuadras. Llamé a Carlos Blandón, manejador del “Chocolatito” para saber dónde estaban, pero este cortó las llamadas e ignoró los mensajes que le envié. También le escribí a Levi Luna, el colega que se mantiene de cerca al equipo del tetracampeón, pero desafortunadamente dejó en visto los mensajes que le escribí.

Más tarde supe que se habían ido a entrenar a un gimnasio un poco distanciado del hotel, a una hora y media.

Tristemente este tipo de actitudes y posturas perjudican el trabajo no solo mío, también el de otros colegas que hacen un esfuerzo mayúsculo por viajar y cubrir el combate del tetracampeón. Lo más terrible es pregonar amor por Dios, pero hacer lo contrario con hechos. Román, quien marcó 117 libras tras su adiestramiento vespertino, no tiene la culpa.

Entrenamiento en suspenso. Hoy, en el Madison Square Garden, está programado el adiestramiento de los pugilistas principales para los medios de comunicación, sin embargo, me explicó un miembro del comité organizador de la cartelera que había altas posibilidades de que se suspendiera, pues la terrible tormenta de nieve que caerá en La Gran Manzana, puede estropear todos los planes. Incluso se anunció la suspensión de vuelos de Miami a Nueva York, de manera que los colegas que viajan este martes tendrán que pasar un día en la Ciudad del Sol.