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En partido correspondiente a la octava jornada del Torneo de Clausura, se realizará hoy en el estadio “Cacique” de Diriamba, una edición más del clásico del balompié nacional, que protagonizan desde 1965 los equipos Diriangén y Real Estelí.

La afición diriambina que apoya al equipo rojiblanco, está delirante al ver que sus ilusiones una vez más serán saciadas, porque desde las tres de la tarde serán testigos de un duelo entre estas dos escuadras que cada vez que se miden lo hacen con pasión y orgullo.

La escuadra diriambina que hoy despedirá a su goleador el hondureño Herberth Cabrera, pretende cumplir con el pronóstico, al grado de superar todos los obstáculos que han tenido durante la campaña pero que, a base de trabajo y vergüenza el técnico Mauricio Cruz ha sabido llegar al corazón de los jugadores que están haciendo de esta franquicia un peligro latente.

Diriangén ha mantenido el número de defensas para fortalecer su ataque, ganando hombres en la parte delantera. Con ese fútbol ofensivo y creativo, que complica, pretende cobrar revancha en la edición 90 de nuestro clásico.

Por su parte, este Real Estelí no descansa confiando en la leyenda de su gran trayectoria, sino que quiere ganar trabajando el juego de la manera más conveniente y en sus hombres parece haberse desterrado el prejuicio de la negativa.

El planteamiento que presenta Otoniel Olivas busca más el resultado que el mismo balón, esto le da una fisonomía más sólida, con menor lujo, pero igual o mejor profundidad en la ofensiva. Rudel Calero, David Martínez y el hondureño Elmer Mejía son parte del fundamento ofensivo con que Estelí pretende sacar el resultado a su favor.

Completarán la jornada ocho los encuentros entre Walter Ferreti que hará de local ante Managua FC y Deportivo Ocotal, haciendo los honores en el “Roy Fernando Bermúdez”, de Ocotal, ante el Real Madriz.

Ferreti, feliz tras su empate ante Diriangén, volverá al ruedo para enfrentar al Managua que busca recuperar un poco su fútbol. El problema será que enfrente tendrá a uno de los equipos más sólidos del torneo que bajo la conducción del hondureño Paciencia Núñez, ha encontrado la eficacia y la profundidad ofensiva con el resurgir productivo del veloz Wilber Sánchez.

Madriz visita a Ocotal en una cancha no apta para jugar fútbol, que ha convertido la escuadra fronteriza en el cementerio de los visitantes. Madriz no tiene otra alternativa que ganar para vivir, y su batalla interna es por mantenerse en la séptima posición para forzar el repechaje, pero si retrocede una posición se va de Primera División.