Edgard Tijerino
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La característica principal en el estilo de boxeo del retador tailandés Srisaket Sor Rungvisai es que va siempre hacia delante empujando la pelea. Una de sus mejores exhibiciones en ese aspecto la ofreció frente a Carlos Cuadras aún entre complicaciones, antes del corte escalofriante que sufrió el mexicano encima de su ceja izquierda, consecuencia de un choque de cabezas, y que obligó a la decisión técnica, perdiendo la corona hace más de dos años. El tailandés no podrá hacerlo frente a un peleador tan agresivo, con una llamativa velocidad de piernas y manos, y acostumbrado a gobernar las peleas, como Román “Chocolatito” González. Así que Rungvisai tendrá que ir hacia atrás, un territorio para él desconocido. Ese round cero no se apunta en las tarjetas, pero ganarlo tiene un gran significado.

Para Rungvisai, forzar la pelea hacia delante multiplicará sus riesgos frente al cañoneo con las dos manos que despliega y sostiene “Chocolate”. Ese será un problema, porque el tailandés necesita recortar distancias para aproximarse lo suficiente y hacer sentir su golpeo, que es estimable con las dos manos. Rungvisai no tiene entre sus rivales una fotocopia del pinolero, porque sencillamente no la encontrará. Perseguirlo como lo hizo con Cuadras, buscar cómo llevarlo a las sogas y apretarlo, lo que no pudo en aquel combate, quedando expuesto a las contras y rápidas descargas producto de las súbitas frenadas del azteca, no será su plan A el sábado, porque Román no lo permitirá.

PARA VARIAR, ALGO INGENUO

Me sorprendió escuchar al nuevo entrenador de “Chocolate”, Wilmer Hernández, decir en entrevista con Miguel Mendoza que le había prohibido al pinolero ser golpeado, como le ocurrió innecesariamente frente a Cuadras. “¿Qué es lo que escuché?”, pensé aturdido. Acaso Wilmer considera que será una pelea unilateral con “Chocolate” determinando qué hacer y cuándo hacerlo, como si Rungvisai no tuviera significado. Nada es tan fácil como parece, advierte Murphy en una de sus leyes, y tampoco lo será borrar al tailandés, peleador de bravura comprobada. Frente a Cuadras, el nicaragüense fue golpeado, porque era necesario para mantener atrás al rival, sostener la presión atacando, y de esa forma, no dar tregua sumando puntos.

El pronóstico de Cuadras, desprovisto de genialidad, parece certero: “Chocolate abrumará a Rungvisai”. Es lo esperado con las ofensivas tan insistentes y consistentes del nica. Cuadras, que sabe mucho sobre lo que es eso, aterriza en lo obvio. Román, jamás intimidado para sujetar sus impulsos, abrirá fuego muy temprano, como lo harían Doc Holliday o Wyatt Earp en el viejo oeste, pistolas en mano. Su primer mandamiento ha sido siempre: “no permitas el crecimiento de un adversario”, y lo ha cumplido en cada uno de sus 46 combates, todos ganados. No creo que Rungvisai, pese a su bravura, corte esa racha.