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En su nueva faceta como entrenador en jefe del equipo de Román González, Wilmer Hernández, el apodado “Tigre”, admite que ha notado el cambio de rol, de ser preparador físico a ser el adiestrador del tetracampeón mundial nicaragüense. Disfruta la oportunidad de dirigir al “Chocolatito”, pero siente la presión de adiestrar al mejor boxeador libra por libra del mundo. Así lo dijo ayer, a cuatro días de que su pupilo defienda por primera ocasión el cetro supermosca del Consejo Mundial de Boxeo (CMB) contra el tailandés Srisaket Sor Rungvisai, lo cual se muestra como un reto de dos, tanto para González, como para él.    Entrenamiento de "El Chocolatito". HAXEL MURILLO/ END

Gracias a Dios todo ha salido bien. Siempre he estado detrás de Román González, pendiente de que esté bien. La diferencia entre el papel que antes desempeñaba y el que realizo ahora es que actualmente aparezco en los medios de comunicación. Pero siempre he sabido que hago un buen trabajo, así lo hacía como segundo entrenador y preparador físico, ganándome el dinerito para los frijolitos de mi familia. ¿Qué cambió en mi vida al ser adiestrador de Román?, nada, quizá tengo más presión”, admitió Hernández.

En imágenes: El Chocolatito en Nueva York

Dicha presión, además, la provoca el estar en el centro de los reflectores de la prensa deportiva, que evalúa el desempeño del entrenador, tomando como antecedente el trabajo del fallecido Arnulfo Obando, quien dirigió a González cuando este se convirtió en tetracampeón mundial, tras vencer al azteca Carlos Cuadras, en septiembre del año pasado. “La exigencia se siente. Los medios están todo el tiempo pendientes. He escuchado críticas positivas de periodistas internacionales y me motiva. Hay otros que opinan y no llegan ni al gimnasio. Al principio estaba preocupado, pero uno nunca queda bien con la gente, trato de no prestarles atención”, aseveró el “Tigre”.

Según Hernández, su prioridad es ayudar a Román a que tenga la mejor preparación posible de cara a su defensa titular. Además, espera que gane por la vía de cloroformo, lo cual, según sus propias palabras “es posible lograr después de haberse esforzado en las prácticas”. “Deseo que Román gane por nocaut, eso sería bonito para mí en este nuevo reto. Como lo he dicho en anteriores ocasiones, no vengo a enseñarle nada nuevo a Román, pero sí hicimos algunos cambios. Implementamos ejercicios nuevos, quise solidificar su boxeo, explotar su talento sin que pierda su estilo, todo el trabajo se cumplió a cabalidad”, destacó.

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“Van a ver a un Román más rápido, en los entrenamientos pasó muchos golpes, solamente falta que suene la campana para que todo lo que he dicho sea real. Le he dicho a Román que esta vez no quiero que lo golpeen, queda terminantemente prohibido recibir mucho castigo, debemos contragolpear con solidez”, refirió Wilmer, confiado en que Srisaket no pueda descifrar al “Chocolatito”, a pesar que el tailandés ha demostrado, a lo largo de su carrera, que gusta de intercambiar golpes con sus rivales, aunque eso represente un riesgo mayúsculo.

No menospreciaré al tailandés

El entrenador, por lo menos, dejó saber que no espera un nocaut tempranero, al decir que: “En mi visión, sé que el tailandés viene a chocar con Román en los primeros asaltos. Tiene tres golpes fuertes, el 1-2 de derecha e izquierda, su poderosa zurda en forma de volado y también es peligroso con la cabeza. Estamos listos para caminar 12 rounds, pero insisto, quiero que se gane por nocaut, buscando que caiga esa cabeza, esa es la intención”.

“El plan con Román, después del pesaje del viernes, es subir en 128 libras, le vamos a aumentar cuatro más de lo que generalmente ha pesado, debe fortalecerse más físicamente. Mucha gente me criticó porque usé sparrings más pesados para guantear con Román, pero cuando hizo sparrings con boxeadores de su mismo tamaño, él se vio más grandioso, rápido y fuerte”.

Aprendizaje

Román González ha dicho que dedicará su pelea ante Rungvisai a su desaparecido entrenador Arnulfo Obando y es inevitable no recordarlo, después de haber acompañado al tetracampeón en sus aventuras, ejerciendo no solamente como adiestrador, también como cocinero, masajista y consejero. De esas cualidades Hernández se contagió, la cercanía con Obando le permitió adoptar algunos consejos y destaca la importancia de ello. “De Arnulfo Obando aprendí muchas cosas, una de ellas es planear. No he sacado una especialidad en boxeo, pero he aprendido con todo lo que me han enseñado personas como Alexis Argüello, Gustavo Herrera, el mismo Arnulfo, quien me mostró cómo ser específico y enfocado en lo que uno quiere”.

“¿Cómo hemos manejado la sensible pérdida de Arnulfo? No soy estricto con la religión, porque todos somos pecadores. Pero antes de cada actividad que hacemos oramos, nosotros sabemos que somos de la muerte y que por algo pasan las cosas. Arnulfo está en el cielo, en el equipo ponemos su música, decimos una frase de él, el equipo le dedicará la pelea a Arnulfo, se lo merece, el 18 de marzo estará con nosotros. En el equipo tuvimos nuestros roces normales como en todo trabajo, pero conformamos un equipo sólido”, recordó Wilmer.

Espero que este sábado Román salga con la victoria y podamos gritar ¡Viva Nicaragua!, sintiéndonos orgullosos de ser pinoleros.