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No hay de que temer, Román “Chocolatito” González respira tranquilo, tiene dominado el peso y el viernes estará listo para superar la báscula, número 47 en su carrera. El tetracampeón marcó ayer 115.8 libras, tras su sesión de entrenamiento vespertina de casi dos horas y media en el gimnasio Méndez, un sitio ubicado a 1 kilómetro del hotel Stewart, donde se hospeda el nica en Nueva York.

Había dudas en el equipo del nica sobre si Román debía exponerse al terrible frío, pues un resfriado inesperado podría provocar la cancelación de la pelea y es precisamente lo que nadie quiere. Sin embargo, finalmente González llegó al gimnasio a las 3:25 p.m., acompañado de su séquito encabezado por Wilmer Hernández. Hizo ejercicios de sombra, golpeó el saco, la pera, y terminó saltando la cuerda.

Afortunadamente para Román, el gimnasio Méndez tiene como característica ser subterráneo, teniendo que bajar por unas gradas para llegar a él. Ahí el calor es fuerte y esto permite que los boxeadores puedan sudar y bajar de peso sin problemas. No es un complejo deportivo lleno de lujos, pero dispone de la indumentaria requerida, tiene dos cuadriláteros, varios sacos y peras, además de un pequeño bar en el que venden proteínas en líquidos, bebidas gaseosas, otras para recuperar energías y barras de chocolate.

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Cuadras, la sombra de Román

Los entrenamientos de lunes y martes han contado con la particularidad de que Román se ha encontrado con el mexicano Carlos Cuadras en los gimnasios. Ayer coincidieron dos veces, primero en la mañana y luego en la tarde. Incluso, Cuadras en tono de broma se echó un grito de “Chocorrajas”. Casi en el final del ajetreo, estuvieron muy cerca en el momento que golpeaban la pera. Los "flashes" de los fotógrafos se aceleraron como locomotoras, nadie se quería perder la imagen de dos pugilistas que se podrían enfrentar en septiembre próximo.

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En ese breve acercamiento, Cuadras y Román no cruzaron palabras. El mexicano fue el segundo en llegar al gimnasio y el primero en irse con su entrenador Ruddy Hernández. El nica tardó mucho más, se tomó fotografías con las personas que atienden en la recepción y también con los periodistas en las afueras del complejo, con la nieve de fondo.

Así terminó el día de adiestramiento de Román este martes, yéndose a descansar al hotel Stewart. Hoy la rutina será la misma, entrenar por la mañana y la tarde buscando finalmente marcar 115 libras y descansar el jueves todo el día.

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