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“Creo que el ‘Chocolatito’ se ha dado cuenta de que subir a 115 libras no es broma”, dijo el destacado narrador y comentarista de boxeo Juan Larena al colega Haxel Murillo, poniendo sobre la mesa un tema de mayúsculo interés. Si bien es cierto el brillante tetracampeón pinolero ha demostrado que marcar la categoría supermosca no es una dificultad, aún le resta esa parte de la misión, que consiste en confirmar que es capaz de dominarla como lo hizo con las 105, 108 y 112, casilleros en los que acabó con cuanto rival aceptó enfrentarlo.

Desde el momento en que Román dio el salto a las 115 libras, estaba consciente de que las exigencias serían mayores. Sin embargo, no rehuyó al reto y sin pelea de preparación enfrentó y derrotó en doce asaltos a Carlos Cuadras, monarca ya establecido en la categoría y que venía de realizar seis defensas del título. Cierto, Román fue seriamente castigado, pero demostró que podía lograr el establecimiento necesario.

Mañana, en el Madison Square Garden de Nueva York, deberá reforzar esas primeras señales enviadas ante el gladiador mexicano. En su combate contra el tailandés Srisaket Sor Rungvisai, “Chocolatito” tendrá la oportunidad de reflejar su evolución en la categoría, para lo que su rival de turno, hombre ya establecido en la división y de fuerte pegada, se presenta como un buen elemento de medición.

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Trabajó para establecerse

Tras la tórrida batalla contra “el Príncipe”, en la que el rostro lastimado de Román fue como una advertencia macabra de lo difícil que sería la aventura por la categoría supermosca, el considerado mejor boxeador libra por libra del mundo enfocó su preparación en aumentar la fuerza de sus puños, incrementar la velocidad de sus golpes y en ser un boxeador con una movilidad que le permita esquivar la mayor cantidad posible de golpes.

Ante Cuadras, Román demostró que es capaz de asimilar el más fiero golpeo, y mejor aún, dejó claro que puede contrarrestarlo con su estilo abrumador. Dado que el boxeo es precisamente un deporte de dar y también recibir puñetazos, es inevitable que al nicaragüense no sea lastimado, sobre todo si se enfrenta a un púgil que se caracteriza por la fortaleza de sus puños. Sin embargo, Román demostró tener aprobada esta asignatura de resistir la furia del contrario.

Por otro lado, tomando en cuenta que González es un pugilista con un alto nivel de efectividad en cuanto a su ataque, característica que también mostró ante el azteca, puede señalarse que para lograr establecerse en las 115 libras solo le falta exhibir un golpeo capaz de estremecer a sus rivales, factor que no fue evidente durante su combate del pasado mes de septiembre. ¿Se imaginan a un Román abrumador, efectivo y contundente? Difícilmente podrían frenarlo y su establecimiento en supermosca sería inminente.