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En el Madison Square Garden de Nueva York todavía hay un ambiente de incredulidad. “La Gran Estafa” se reeditó anoche en este escenario, Román “Chocolatito” González sufrió uno de los robos monumentales que se puedan recordar en el boxeo en los últimos años. Perdió su título, dejó ir su corona y dejaría de ser mejor boxeador del mundo.

Srisaket Sor Rungvisai recibió el abucheo de su vida. El público del Garden no sabía si tirarse al ring en busca de golpear a los jueces o simplemente protestar desde la tribuna, mostrando su amargura después de lo visto anoche. Con tres asaltos ganados, una caída, más varios cabezazos, el tailandés se llevó a su casa el botín inmerecidamente. Ni el mismo asiático y su equipo podían creer que eran los ganadores. González seguramente no durmió anoche, mientras Rungvisai será recibido como héroe en su país.

Dos jueces vieron perder a Román 114-112, uno vio empatada la pelea. ¡Increíble pero es real! Los cronistas deportivos nicas se levantaron de sus butacas visiblemente molestos, amargados por el resultado, pero admirando la grandes acciones del tetracampeón. Nadie vio perder a Román en el sondeo que se hizo en la sala de prensa del Madison entre los periodistas nacionales. Anoche todos se fueron a la cama severamente golpeados por el resultado, se terminó el invicto de González, pero su grandeza permanece.

Nicas se dispersaron Los aficionados nicas con la bandera azul y blanco terminaron tristes.

Era difícil esperar un tsunami de nicas en el Madison Square Garden de Nueva York. El frío erizapelos, la tímida nieve y la lluvia que cayó este sábado en la Gran Manzana, provocó que muchos prefieran quedarse en casa, viendo a Román “Chocolatito” González en televisión, optaron por abrir su cartera para adquirir el servicio de Pago por evento.

A las 6:00 p.m., hora que anunciaron los organizadores para abrir las puertas, aún no había una afluencia significativa de aficionados en la entrada principal del escenario. Sí se veían, como de costumbre, las miles de personas transitar en las diferentes avenidas de la ciudad, unos en busca de un tren en la Avenida Pensilvania, otros esperando taxis, y algunos caminando hacia Time Square, el sitio preferido de los turistas para tomarse fotografías.

Eso sí, en las afueras del Madison hay vendedores de suvenires alusivos a Román. Los precios no son tan altos, las camisetas cuestan entre los 20 y 25 dólares. “Chocolatito, viva Chocolatito”, dice un hombre alto, moreno, de nacionalidad norteamericana por su imperdible acento. Cumplidas las 7:00 p.m. se empiezan a verse los primeros nicas, no son grupos inmensos, no pasan de tres a cuatro personas, cargando su bandera Azul y Blanco.

En el interior del Madison sí se ven nicaragüenses. Están dispersos, algunos sentados en los rincones de este lugar, otros en el centro, y unos pocos cerca del Ringside. Y es entendible, el costo de los boletos, que van entre 100 dólares el más barato hasta 1,000 el más caro, no permite darse sus lujos si se toma en cuenta que miles de pinoleros que trabajan en el país norteamericano envían remesas para sustentar a sus familiares.

Foto: Haxel Rubén Murillo / END Cuadras desluce

Luego de tres combates de relleno, con nombres desconocidos, aparece el mexicano más popular en el último año en Nicaragua, Carlos Cuadras. “El Príncipe” entra al ring para enfrentar a su coterráneo David Carmona, se escuchan abucheos desde las gradas, sí, son los nicas que están hartos de las habladurías del azteca. Mientras Cuadras desluce contra Carmona, se puede ver a Román en fotografías siendo vendado por Wilmer Hernández. Luego se pone los guantes y empieza a realizar un poco de sombra para calentar los músculos. Gana el mexicano por decisión unánime, no fue una buena presentación, el público deja sentir su descontento con un monumental abucheo.

Diez minutos después, finalizado el combate, específicamente a las 10:40 p.m., hora de Nueva York (8:40 hora de Nicaragua), una mujer entona el himno nacional de Estados Unidos. Román está cerca de subir al ring. El Madison no está lleno, es difícil calcular cuántas personas hay a estas horas de la noche, pero probablemente hay más de 14 mil.

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Finaliza el himno norteamericano, Michael Buffer llama a Srisaket Sor Rungvisai. 10:43 p.m., aparece el nica en las pantallas gigantes del Garden, suena el Himno de victoria de Danny Berríos, la gente explota de júbilo, pero esa alegría se convierte en un susto inesperado. Apenas en el primer asalto, un poderoso gancho de derecha del tailandés manda a la lona al nica. ¡No puede ser! ¿Alguien se lo esperaba? Por supuesto que no. El silencio es perceptible, el temor de que el nica sea noqueado ronda en las cabezas de miles de nicas aquí en Estados Unidos y también en Nicaragua.

En el segundo asalto, sigue la presión del tailandés, gana el round, pero a partir de allí, Román levanta su tren de ataque. Empieza a combinar con ganchos al hígado y combinaciones al rostro. Los nicas respiran tranquilidad, no sin antes ver cómo la ceja de derecha de González es cortada por un brutal cabezazo del tailandés. La sangre emana de la ceja del ahora exmonarca, pero ese líquido rojo que recorre su rostro no será más doloroso que el robo que sufrió esta noche de sábado en Nueva York finalizado el combate.