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Puerto Rico se apresta a una cita con la historia mañana miércoles en Los Angeles, cuando enfrente a Estados Unidos o Japón en el partido por la final del Clásico Mundial de Béisbol, y en el que han depositado esperanzas millones de boricuas.

La novena de la Isla del Encanto derrotó la noche del lunes 4x3 en 11 entradas a Holanda, en un partido donde las emociones estuvieron sobre una montaña rusa.

"Anoche fue un juegazo muy emocionante porque las gradas estaban llenas de puertorriqueños con sus banderas, gorras alusivas al evento tocando pleneras, trompetas, güiros y otros instrumentos en una rumba hacia la victoria", comentó a la AFP vía telefónica la presidenta del Comité Olímpico de Puerto Rico, Sara Rosario.

Rosario, quien se encuentra en Los Ángeles apoyando al equipo boricua, recordó que Puerto Rico en los últimos años ha vivido momentos de mucha alegría con grandes victorias como las medallas olímpicas de Javier Culson y Jaime Espinal en la Olimpiada de Londres (2012) y con la medalla de oro de Mónica Puig en Rio-2016.

"Que el equipo por segunda ocasión esté en la ronda final del Campeonato Mundial de béisbol, y envolver al país en la gesta, ha significado lo importante que es el béisbol para la Isla. Inclusive el hecho de que ha bajado la criminalidad en estos días con la actuación del equipo", indicó la dirigente.

Sonrisas en medio de la crisis

Josué Negrón, fanático del béisbol, afirmó que "la demostración del equipo ha significado la esperanza de que el país pueda salir de la crisis que vive en estos momentos".

Envuelto en una profunda crisis financiera que mantiene al gobierno trabajando al límite de sus recursos, la isla ha enfrentado el éxodo de miles de boricuas a territorio estadounidense en busca de trabajo.

"Como puertorriqueño me siento bien contento y orgulloso de los jugadores de Puerto Rico, especialmente la generación de jugadores como Francisco Lindor, Carlos Correa y los otros jóvenes, guiados por Yadier Molina y Carlos Correa", dijo Michael de Jesús, quien reside en Miami, pero se dio un salto a la isla "para vivir desde aquí este ambiente de locura".

Por su parte, Luis Roberto Clemente, hijo del astro puertorriqueño Roberto Clemente, en un programa de televisión felicitó a los jugadores por el talento y la unidad demostrada, y dijo no haberse molestado porque le pintaran el pelo de rubio a una foto de su padre y la gorra con la bandera boricua, la cual se hizo viral en las redes sociales.

"El que todo el mundo se esté pintando el pelo de amarillo como han hecho los jugadores, es un apoyo a la gesta, y ha provocado que hasta los analistas políticos estén hablando de béisbol", dijo a la AFP el presidente de la Liga de Béisbol Profesional de Puerto Rico, Héctor Rivera Cruz.

"Anoche (lunes) logramos repetir el subcampeonato, ahora vamos por el título mundial", subrayó Rivera.

"Tras 80 años de béisbol en Puerto Rico, por primera vez, el equipo puede alcanzar al máximo galardón a nivel mundial. Sería la hazaña más importante en toda la historia del béisbol puertorriqueño", comentó Rivera Cruz.

Al mismo tiempo, los pubs, centros comerciales, peluquerías y supermercados están haciendo su agosto en marzo, con esta fiebre que han despertado "Los Rubios del béisbol".

"Esto ha sido increíble, en los últimos dos días han pasado por aquí más de 15 hombres a teñirse el pelo de rubio y los que no tienen cabello, sus barbas. Es un fenómeno increíble que nunca había visto, ahora mismo tengo citados para hoy cinco personas y esperamos muchos más", comentó Karla Lugo, estilista de uno de varios salones de belleza visitados por la AFP en San Juan.