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De pronto, como producto de un fogonazo en la oscuridad, el casillero poco ruidoso de las 115 libras se ha convertido en una selva en llamas. Mucho tiene que ver con ese estallido el aterrizaje en esa pista de Román “Chocolatito” González, precisamente en un momento en que estaba siendo considerado el mejor peleador del mundo libra por libra. Es decir, la máxima estrella de los encordados. Incluso, dos peleas entre púgiles de 115 libras fueron el gran soporte de la reciente presentación de Gennady Golovkin, quien estaba acostumbrándose en sus shows de poder, a ser opacado por la brillantez del boxeo que siempre ofrece el nicaragüense.

En estos días he escuchado con insistencia que, viniendo en ascenso desde las 105 libras, “Chocolatito” no parece disponer de puños los suficientemente pesados para golpear hasta derribar a sus adversarios en las 115 libras. Pero, después de ver tanto en directo como en YouTube una serie de peleas entre los calificados como mejores supermoscas, me pregunto desorientado: ¿Quién pega realmente en esa división? Quizás la explicación sea que todos son unos yunques y su resistencia es a prueba de trancazos habitualmente fragmentamandíbulas y de los ganchos arrugahígados y doblapiernas. Poco a poco, me percaté que en las 115 libras, la posibilidad de ser testigos de un nocaut fulminante o de derribamientos, cuando se enfrentan los de la realeza, está siendo descartada.

ESE ATREVIMIENTO Naoya Inoue, probablemente sea el boxeador más temible en 115.

Entiendo que Román, pese a ser dueño de un boxeo tan versátil y fulgurante, sea el más afectado porque está llegando a ese nuevo vecindario y naturalmente, debe atravesar por cierta adaptación. Fue muy atrevido “Chocolatito” al saltar sin la menor “ambientación” -lo que nunca hizo Alexis convenientemente manejado- para disputarle el cinturón de las 115, al campeón desde mayo del 2014, el azteca Carlos Cuadras, quién después de destronar a Rungvisai por decisión técnica, realizó seis combates antes de aceptar el riesgoso reto del pinolero, quien lo derrotó quitándolo de la cima.

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Acabamos de ver 24 asaltos entre cuatro peleadores de esa categoría con solo una caída, la de Román ante Rungvisai en el propio primer asalto, limpia, pero consecuencia del desequilibrio instantáneo provocado por un cabezazo, “arte” en el que el tailandés, es tan sobresaliente como Scaramouche con su espada. Entre David Carmona y Carlos Cuadras, ni una amenaza de derrumbe en un pelea tan borrosa como El Crucero cuando se bañaba de neblina, y después de la caída de “Chocolatito”, no volvió a estar en peligro a lo largo de 11 asaltos, es decir 33 minutos, pese a pelear moviéndose detrás de una cortina de sangre.

Román nunca se vio en malas condiciones por el golpeo de Cuadras.¿Y EL DEMOLEDOR?

En tan extenso trayecto, el noqueador de 38 enemigos, no fue visto, mientras se veía en serios problemas durante los asaltos seis y ocho, víctima de fuertes arremetidas del pinolero con sus combinaciones de golpes a la zona alta, una forma eficaz de defenderse, porque evitaba la llegada de golpes a la zona deteriorada de su rostro, pese a la proximidad de Rungvisai, quien fue promocionado como un pegador letal, con una gigantesca advertencia ¡ojo con él! No hubo tal destructor, y en la recta final del combate, aún con sus cortes, Román se olvidó del punch del retador, una vez campeón de la categoría.

Lo decisivo en la pelea Cuadras-Rungvisai, fue el escalofriante corte horizontal sobre él provocado por un cabezazo del tailandés, que obligó a la suspensión del combate y forzar la decisión técnica. Tardó Rungvisai en agilizarse lo necesario para presionar al elusivo Cuadras, que manejó mejor la distancia durante los casi ocho asaltos. El triunfo del mexicano fue legítimo.

Vamos con Inoue, el bombardero japonés de 23 años, quién según se dice, no permite vuelva a nacer pelo donde pega. Un volcán en erupción. Apenas 12 peleas con 10 nocáuts. Sin embargo, estuvo once asaltos tratando de tumbar a Carmona, quien estaba terriblemente desgastado cuando finalmente cayó en el último asalto, perdiendo la decisión. Frente al veterano excampeón mundial Kohei Kono, el agresivo Rungvisai realizó un cañoneo brutal durante los cuatro primeros asaltos. Kono reaccionó en el quinto y consiguió atrevimiento en el sexto, hasta ser derribado como se advertía en los cálculos previos.

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“CHOCOLATE” FUE APURADO

Recibiendo a “Chocolate”, el entonces campeón Cuadras, peleando la mayor parte del tiempo en reversa, no mostró punch en 12 asaltos, y su poder volvió a quedar oculto en el combate con Carmona, que no gustó, por carecer de chispa, de garra y de ganas. No parecía estar en disputa el boleto para retar al ganador de “Chocolate”-Rungvisai.

Entre todos los involucrados, el único con solo dos peleas en ese peso, es “Chocolatito”. Los otros tienen más kilometraje y no han producido daños incontables. Es más, queda la impresión que la rutina de cada uno es recorrer todo el camino. Para ir en busca de Escalera en 130 libras, Alexis realizó siete combates con peleadores de peso ligero junior, y más adelante antes de enfrentar al veterano y supuestamente no temible Jim Watt en busca de su tercera corona en peso ligero, se fajó bravamente con Boza Edwards, sobrevivió a una estrepitosa caída con José Luis Ramírez y terminó de hacer ajustes con Robert Vásquez. El flaco explosivo nunca fue precipitado, y le contrataron entrenadores calificados. Nada es tan fácil como parece. ¡Cuánta razón tiene Murphy!

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