• Managua, Nicaragua |
  • |
  • |
  • Edición Impresa

No fue un salto al vacío, pero salir sin puntos de La Paz resulta desesperante cuando batallas bravamente por quedar en los cuatro primeros del grupo suramericano, y pierdes por cuatro juegos a Lionel Messi, tu mejor soldado, el de mayor incidencia, el factor desequilibrante, el hacedor de milagros. Jugando en la oscuridad, sin ese farol que ilumina al equipo cuando aparece la niebla, Argentina cayó 2-0 frente a Bolivia y con sus 22 puntos fue desplazado al quinto lugar, que es zona de repechaje, a la orilla del descarte, consecuencia de los triunfos de Colombia y Chile. Con cuatro juegos pendientes, tres sin Messi, el futuro terriblemente incierto.

Acusado de haber agredido verbalmente a un árbitro durante el juego con Chile, que ganó Argentina 1-0 y comprobado el hecho por un video, Messi estuvo balanceándose en la hamaca de las especulaciones sobre el tipo de sanción que le podrían aplicar, hasta ser suspendido por cuatro juegos. Un impacto brutal para el técnico Bauza, quien sangrando por la herida, sintiéndose desarmado, expresó: “No tuvimos tiempo de prepararnos para jugar sin Messi”.

UN EQUIPO AMPUTADO

La pérdida de Messi, agregada a las de Mascherano, Higuaín, Bigglia, Ottamendi y Mercado, era demasiado aún para un equipo como Argentina, que tampoco pudo utilizar a su nueva joya, el joven de 23 años, Paulo Dybala, estrella del Juventus. Si se hacía necesario otro factor adverso, la falla de Di María en una clara jugada de gol que hubiera adelantado al equipo gaucho. El drama estalló, cuando Argentina tratando de identificarse entre la nada, fue víctima del cabezazo hacia atrás, con una excepcional torsión de cuello, realizado por Juan Carlos Arce sobre centro de Escobar, para abrir el marcador a favor de Bolivia a los 31 minutos.

Con cero en creatividad, Argentina se mostró como un equipo desorientado. En esta ocasión, no fue la temida altura de La Paz, el gran enemigo sino la falta de ideas, la dificultad para maniobrar, la pérdida de brillo, como si con la falta de Messi el diluvio sepulta-esperanzas fuera inevitable. El gol de Marcelo Moreno Martins, recibiendo desde la raya de fondo por la izquierda de parte de Enrique Flores en el minuto 52, fue una puñalada decisiva, estableciendo el 2-0.

Las victorias de Colombia sobre Ecuador con goles de James y Cuadrado, y el 3-1 aplicado por Chile a Venezuela, obligan al equipo argentino, que no podrá utilizar frente a Uruguay cuando se reanuden las eliminatorias a Ever Banega, por recibir su segunda tarjeta amarilla, a depender del aporte que pueda ofrecer Dybala, considerado por muchos como un nuevo Messi.