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Suena la campana. Es la hora de las revanchas en los octavos de final de la siempre apasionante e imprevisible Champions, y los cruces de dedos son inevitables.

Para un Real Madrid urgentemente necesitado de la victoria frente al Liverpool hoy, Anfield podría ser la caldera del diablo. La derrota por 1-0 sufrida en el Bernabeau, víctima del gol concretado por el israelí Yossi Benayoun en el minuto 82, no tiene el peso de una lápida, pero presenta a los de la realeza, acorralados, obligados a romper cadenas.

¡Qué trabado se vio el Madrid en la primera batalla! No pudo abrir juego para fabricar claros por el centro, y su media cancha careció de la creatividad requerida frente a la agilidad y profundidad de los simplificadores equipos ingleses.

Sin Gerrard, hasta el minuto 88, y con Torres saliendo lesionado en el 61, el Liverpool, sin llegar a impresionar dependió del talento inagotable de Xabi Alonso y de la agresividad aportada por Benayoun. Eso sí, supo manejar mejor la pelota y exigir al arquero Casillas.

Estará el formidable Gerrard de regreso como titular con el Liverpool, pero no es segura la presencia de Fernando Torres, en tanto el Madrid con Pepe jefeando la defensa y Raúl como eje de la ofensiva, espera un mejor funcionamiento en el medio para poder escapar hacia el futuro y no quedar sepultado en el pasado.

Otro duelo de mayúsculo interés es el que protagonizarán el Juventus jugando en Turín, frente al Chelsea inglés, vencedor 1-0 en Stanford Bridge, con el gol de Didier Drogba a los 12 minutos, saliendo de un largo y preocupante ayuno.

Forzado a ser agresivo, el Juventus dispone de la sabiduría y destreza de Alessandro Del Piero, el impulso mortificante de Pavel Nedved y la movilidad a veces incontrolable de Mauro Camoranesi. El Chelsea con mucho poder en su línea de fuego, mostrando a Ballack, Drogba, Anelka y Kalou con el enlace garantizado por Frank Lampard, no es un equipo que prefiera refugiarse en la especulación.

Utilizando como escenario el fabuloso estadio de Munich, el Bayer, que viene de golear 5-0 al Sporting de Lisboa con la magia de Frank Ribery, el punch de Luca Toni y el accionar de Miroslav Klose, no debe enfrentar dificultades para sellar su pasaporte a cuartos.

Finalmente, el Villareal viaja a Grecia después de ceder un angustioso empate con el Panathinaikos, que tomó ventaja con gol de Karagounis, y vió borrarse esa diferencia con el penal ejecutado por Giuseppe Rossi a los 67 minutos.

Limitado a un gol después de haber tenido en su poder la pelota la mayor parte del tiempo, con 23 disparos y cobrando 10 tiros de esquina, fue frustrante para el Villareal jugando como local en el primer duelo.

dplay@ibw.com.ni