Edgard Tijerino
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Fue una marea roja, incontenible, destructiva, escalofriante, capaz de derribar todos los diques que se construyeran como obstáculos. Un Liverpool deslumbrante, funcionando como un serrucho bien afilado cortando un tronco, terminó bailando rap sobre el cadáver del Real Madrid, destrozado en Ainfield.

¿Vieron el juego? Pudo ser una goleada de proporciones insospechadas. No lo fue por culpa del siempre milagroso arquero Iker Casillas. ¿Qué les hubiera parecido ver al Real Madrid sepultado con un alarmante 8-0 en lugar del ruidoso 4-0 que facilitó el avance del Liverpool a cuartos de final? Catastrófico por supuesto. Ese desequilibrio con el olor inconfundible a paliza, estuvo cerca de ocurrir.

La voracidad ofensiva del Liverpool fue tan impresionante, que la reputada y costosa defensa jefeada por Pepe, respaldada por Ramos, Cannavaro y Heinze, se vio desarticulada muy temprano, antes que se iniciara la imprevista avalancha de goles.

Una genialidad de Torres a los 3 minutos, lo dejó frente a Casillas, quien contorsionándose como gato, derritió el dardo envenenado; un minuto después, Mascherano de zurda, obliga a Casillas a un manoteo angustioso y con ayuda del travesaño, evita la caída que la multitud gritaba. El Liverpool maniobraba, desorientaba, fabricaba espacios, se filtraba, y Mascherano insistió con otro disparo provoca alaridos, antes que Gerrard, cobrando un tiro libre, exigiera la prontitud de reflejos de Iker manteniendo el 0-0.

El Madrid estaba atrapado en un frontón alucinante, cuando Torres apartando a Pepe con un claro empujón, entregó para Kuyt, quien devolvió de inmediato al fiero atacante que continuó su proyección, y el cierre de Casillas se quedó corto, ante la letal estocada de derecha ejecutada por “El Niño” para el 1-0.

El segundo gol a los 27 minutos, fue vía penal, realizado impecable e implacablemente por Gerrard, cobrando un despeje con el brazo de Heinze, sometido a discusión. Antes, Casillas había salido al rescate sobre una preciosa combinación entre Torres y Gerrard con posibilidad de gol, y luego, congeló un intento de Babel y otro de Kuyt.

El Madrid, hasta ese momento desconocido, comenzó a dar ciertas señales de vida, con Diarra multiplicándose y Schneider presionando, mientras Raúl agotaba esfuerzos, lo mismo que Higuaín.

El Liverpool, volvió a la carga en el segundo tiempo, y Babel, desbordando por la izquierda, envió un centro a media altura, que Gerrard, mostrando su aptitud de acróbata, remató tendiéndose en el aire con ímpetu, poder y fantasía, inutilizando a Casillas para el 3-0.

Cuando los ingleses comenzaron a pensar en el postre, el Madrid pareció despertar y activarse, pero sus maniobras no terminaron de conseguir la profundidad deseada, en tanto el Liverpool, frío y pensante, obviando las salidas de Torres y Gerrard, lograba una ágil combinación de geometría casi perfecta con Babel pasando a Kuyt y este deslizando el balón para la llegada y el remate de Dossena en el minuto 88, sellando el 4-0.

Una vez más, el Madrid no puede avanzar a cuartos de final en la Champions. Sus intenciones quedaron entre los escombros.

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