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Ver a Jordan Jasmir Orozco Hernández, apodado como “la Cobrita”, en el ring es un deleite. La manera en que se mueve en el ring, desplegando una brillantez cegadora con sus combinaciones mortíferas, ejecutando el gancho y el cruzado de izquierda con maestría y de forma precisa, impresiona, más si se toma en cuenta que apenas es un niño de 12 años de edad, pero con un futuro brillante. Eso sí, necesita del cuido necesario para convertirse en campeón.

“La Cobrita” nació en Managua, vive en el barrio María Auxiliadora, estudia en el Colegio Agustiniano, donde cursa el primer año de secundaria, y es hijo de Sherling Lucía Hernández, estilista, y Jordan Orozco, operador en Café Soluble. El idilio del muchachito con el boxeo comenzó cuando tenía ocho años y medio. Cuenta su mamá que era un infante muy hiperactivo, incontrolable a veces, por eso creyó que meterlo a una escuela donde practicara cualquier deporte sería una solución.

Un día, Norberto López, entrenador de Jordan, coincidió con un amigo. Este le contó que había un niño al que querían meter a practicar una disciplina, sin saber que al elegir el boxeo encontraría una joya. “Mi amigo sabía que yo era entrenador, me dijo que había un niño hiperactivo, que si podía entrenarlo. ‘Claro que sí, con mucho gusto’, le dije. Después llegaron los papás al gimnasio Alexis Argüello y así empezó la relación y el camino de Jordan en el boxeo”, cuenta López, quien tiene un cariño paternal por su pupilo. 

“Fue un encuentro de amor a primera vista de Jordan con el boxeo. A los 6 meses de practicar salió campeón infantil. Era un niño con unos reflejos especiales, no cualquiera tiene ese instinto de pasar golpes, la velocidad y la fortaleza. Pelea tras pelea ha tenido una transformación en su boxeo muy avanzada, su rapidez impresiona, por eso le apodamos ‘Cobrita’”, agrega el adiestrador. 

Jordan: “No tengo miedo”

Los primeros días en el gimnasio no fueron fáciles para el niño. No sabía nada de boxeo, jamás había visto un saco, una pera y unos guantes, se sentía perdido como en un desierto. Pero con el transcurrir de los días la inseguridad en Jordan desapareció, su entrenador se dio cuenta de que el muchachito tenía vocación de pugilista. 

“Recuerdo que estaba inspirado cuando llegué al gimnasio, aunque no sabía nada de boxeo. Los primeros días fueron fuertes, me costó los ejercicios, andar corriendo, entre otras cosas. Además de ser boxeador, me gustaría ser futbolista, pero jamás dejaría el boxeo”, cuenta Orozco, que dice no tener pesar de sus rivales cuando los tiene al borde del nocaut, aunque luego reflexiona y muestra misericordia. 

“Cuando pongo a mis rivales en malas condiciones los sigo para noquearlos, no me dan pesar en el ring porque así es el boxeo, pero después de las peleas sí tengo un poco de lástima. Cuando gano le doy gracias a Dios, mis amigos del barrio me felicitan, me hacen bulla”, explica “la Cobrita”, que reconoce el apoyo de su entrenador y se declara admirador del campeón mundial ucraniano Vasyl Lomachenko y del tetracampeón Román “Chocolatito” González.

“Mi entrenador es muy especial, lo quiero como mi papá. Él se enoja cuando no hago lo que dice, pero ahora le estoy obedeciendo más, voy a dejar el futbol, debo cuidar mi salud. Mi boxeador favorito es Lomachenko por sus pasos laterales, por sus combinaciones y la velocidad. También me gusta el ‘Chocolatito’, me gustaría ser campeón mundial, regalarle una casa a mis padres”, confía.

La carrera de Jordan apenas está comenzando, pero lo que muestra es un indicio de que puede convertirse en boxeador grandioso. Con casi 4 años en el pugilismo, ha ganado tres campeonatos infantiles en las categorías de 55, 65 y 70 libras. Tiene 31 victorias, solamente dos derrotas. Su mejor virtud es el contragolpe, combina muy bien sus manos disparando hasta cinco golpes. Impresiona su forma de girar, colocándose en una posición privilegiada para desplegar todo su arsenal ofensivo.

Hay que ponerle mucho ojo a este niño, quien seguramente será miembro de la selección nacional en un futuro y cuando debute en el boxeo profesional, hará mucho ruido. Por ahora debe divertirse cada vez que suba al ring.