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El destino usa mil máscaras y lanza zarpazos imprevistos. De eso siempre he estado claro, y me lo recuerda el caso del peleador azteca Carlos Cuadras. Hace días, después de vencer a David Carmona en una pelea borrosa, la próxima parada de Cuadras era disputarle el cinturón mundial al vencedor entre Román González y Srisaket Rungvisai. La decisión, sorprendentemente absurda de tres jueces, despojando a “Chocolatito” de una victoria clara, de su invicto, del título de las 115 libras, y del reconocimiento como el mejor púgil del planeta libra por libra, obligó al Consejo Mundial a ordenar lo más pronto posible la revancha, lo cual colocaba a Cuadras a un lado con la boca abierta.

Sin tener la menor culpa, Cuadras se ve afectado. Es obvio que su posibilidad de volver al trono frente a Rungvisai, a quien ya venció en el 2014 por decisión técnica, saltando sobre una cortadura escalofriante encima de la ceja izquierda, provocada por cabezazo del tailandés, era más viable que midiéndose con el pinolero, dueño de una multiplicidad de recursos y esa capacidad de agresión casi sin pausas. Cuadras, como el resto del planeta, vio ganar a Román, pero por unos días debe haber estado frotando sus manos pensando en pelear con Rungvisai, a quien descontroló con su boxeo en reversa, frenos imprevistos y traslados a la ofensiva, cuando se fajaron en Magdalena, Mixhuca.

POBRE CUADRAS

¿Imaginemos por un instante que hubiera sido “Chocolate” quien tenía en sus manos la oportunidad dorada de pelear por recuperar el título de las 115 libras, y de pronto, no solo es desplazado como retador, sino que forzado a tomar el riesgo de cambiar metralla con “el Gallo” Estrada, para volver a la posición anterior, que ya había conquistado? Nuestros aullidos serían ensordecedores. Estaríamos exigiendo la pelea con Rungvisai y que el vencedor peleara posteriormente con el despojado. ¿Qué culpa tiene “Chocolate” de ese robo?, argumentaríamos, aferrados a la opción asegurada. Más molestos aún, por tener que pelear con alguien como “el Gallo”, uno de los tres más difíciles que Román ha enfrentado en su fulgurante carrera.

Se habla de un título interino que no tiene ningún significado, porque al mismo tiempo va a estar en disputa el de verdad. Cuadras o Estrada serían campeones interinos por un par de horas, mientras se conoce al sobreviviente entre Rungvisai y “Chocolate”. Lo que es cierto es que Cuadras va a colocar en riesgo su condición de retador directo que había conseguido en un triunfo sin brillantez pero sin discusión, contra David Carmona, un adversario menos complicado que Estrada. Atrapado sin salida, Cuadras ahora no tiene otra alternativa y deberá resignarse a volver a meterse entre las brasas, con todos los riesgos que eso implica, confiando en que no se produzca otro robo que lo obligue a comprar una hamaca. A veces, el destino es cruel, tiene cara de bulldog embravecido y te muerde.