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Del súbito rayo de luz iluminando el camino hacia una proyección soñada que hubiera permitido saltar al liderato, a la tenebrosa oscuridad de no saber de dónde vienes ni hacia dónde vas; del soplo de vida que podría agigantarte en la recta final, a una cercanía de la muerte que provoca escalofríos. Lo del Barcelona, perdiendo 0-2 con el Málaga, después del empate 1-1 entre el Real Madrid, merecedor de mejor suerte, y el siempre aguerrido, Atlético de Simeone, es imperdonable. Cuando más necesitaba ganar el equipo azulgrana, se enredó solo en momentos cumbres y fue víctima de una espectacular contraofensiva coronada por Sandro en el minuto 31, agujereando a Ter Stegen. Con un hombre menos desde el minuto 64, consecuencia de la segunda amarilla a un Neymar emocionalmente descontrolado, el Barsa recibió el tiro de gracia con el taponazo zurdo de Jony culminando otra contra en el minuto 90. Todo estaba consumado, y no solo el partido, quizás hasta la Liga.

Messi, de 4-0 Griezmann celebra el gol del empate contra el Madrid.

Nuevamente, un serio factor adverso para el Barsa fue el arquero Kameni, decisivo en el 0-0 de la primera vuelta cuando el Málaga terminó con nueve hombres y el Barsa jugó sin Messi. En esta ocasión, Kameni volvió a ser factor, neutralizando todos los acercamientos peligrosos del ataque azulgrana con excelentes atajadas, sobre todo a disparos de Suárez y Sergi Roberto, salidas con cierres oportunos, y lo que mejor hace, los anticipos. Messi, el genio oculto sin poder salir de la lámpara, falló cuatro tiros libres en distancias metemiedo. Además, le hizo falta el tercer quiebre reservado para los desequilibrantes excelsos como él, y mejor filtración de pelotas entre líneas, como esa magistral que hizo Mascherano a Sergi Roberto con opción de 1-1, y malograda. Esta vez tampoco vimos lo mejor de Neymar y aunque la presencia de Suárez en el área fue lo suficientemente constante como amenaza, hizo desvanecer su mejor posibilidad cuando sorprendentemente dejó pasar una pelota entregada por Neymar con olor a gol en
el área pequeña. Nada que discutir, la victoria del Málaga fue meritoria. El equipo del lugar 14, le quitó 5 puntos al Barsa.

Estocada de Griezmann

El empate del Madrid 1-1 con el Atlético de Madrid consecuencia del gol de Griezmann en el minuto 85, convirtiendo en genial el pase de Correa, inutilizando la salida de Keylor, el tico que protagonizó un vibrante duelo de arqueros con Oablak, el estupendo esloveno, que parecía estar en plan de devolver todo, desde el cañonazo inicial de Cristiano, hasta el remate desde la frontal de Benzema, pero no el cabezazo de Pepe en el minuto 52, enderezando una de esas parábolas que tan bien dibuja el alemán Kroos. El 1-1 fue más premio para el Atlético, superado en manejo y posesión de balón, también en frecuencia de llegadas y activación de las alarmas, pero sacado a flote por el entendimiento de Correa, sacado del banco, y de Griezmann, ese atacante francés con olfato de sabueso. ¿Quién iba a decir que al final del día, con esa pérdida de dos puntos, el Real Madrid sacaría uno más de ventaja como líder por culpa del Barsa, que no supo, o mejor dicho no pudo, sujetar y doblegar al Málaga? Sencillamente imperdonable.