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Orden. Ésa es la conclusión que se puede sacar del debut de Rafael “Paciencia” Núñez en el banquillo del Walter Ferreti. Equilibrio. Una consecuencia de lo primero, con las bandas mejor ocupadas y mejor optimizadas. Velocidad. Sobre todo de la pelota, porque a partir de una buena posición es más fácil descargar de primera, encontrar al compañero. Presión. Más adelantada, en campo del rival, sobre la salida del balón, lo cual aumenta la tensión defensiva de todo el conjunto, permite trabajar mejor sin la pelota al centro del campo y no deja a la defensa vendida ante la llegada de los futbolistas de segunda línea.

Son las cuatro reglas, el “sumar, restar, multiplicar y dividir” de un entrenador muy táctico, curtido con futbolistas de menor nivel a los que ha encontrado en el olímpico, que prepara bien los partidos y arriesga en las maniobras. Como no podía ser de otra forma, pocas cosas cambiarán en el dibujo frente a Real Estelí, salvo la posición más ajustada al rol de extremo de Alexis López, en la izquierda, como complemento a Masis en la derecha. Pero algunos más en los movimientos, en las situaciones de dos contra uno que se buscaban en las bandas, con Jessi López y Silvio Avilés más agresivos, y en la presión en terreno de los estelianos.

Conceptos básicos, simples, que se enseñan en el curso de entrenadores más elemental, pero que Omar Zambrana, harto y deseoso de marcharse, había dejado de trabajar. Después de un tiempo de desorden y desorientación, una mano táctica, como es la de “Paciencia” Núñez, quizá no le venga mal a Ferreti, como tampoco le fue mal la disciplina de Róger Rodríguez a un vestuario sin disciplina. No obstante, una cosa es el diagnóstico y otra los resultados.

Lo cierto es que con el hondureño en el banquillo, este Ferreti es cosa seria porque en la cancha como buen laboratorista usa con maestría a todos sus “probeta” que dan como resultado una química letal para el adversario, es por ello que en la batalla por saber quién es el más completo del Clausura, el domingo habrá un duelo de esos que te invitan a no perdértelo.