Edgard Tijerino
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De haber estado ahí, Winston Churchill, considerado largo tiempo como “la mejor cabeza de Europa”, seguramente se hubiera levantado a aplaudir. Ayer, dos certeros cabezazos, el de Vidic al minuto 4 y el de Cristiano Ronaldo en el 49, ahuyentaron la posibilidad de una pesadilla para el Manchester United en el parque de Old Trafford, llamado Teatro de los Sueños, empujando al batallador, creativo y peligroso Inter hacia el abismo de la eliminación.

El Manchester inició el juego con todas las luces encendidas, y si bien es cierto no se apagó, tuvo que multiplicar esfuerzos frente a un Inter resurgente y permanentemente amenazante, víctima de travesaño y poste, frustrando los posibles goles de Ibrahimovic y Adriano, que hubieran hecho justicia.

Pero el fútbol no es de aproximaciones sino de certezas, y fue el Manchester quien aplicó las estocadas que desequilibraron la pizarra, permitiéndose saltar sobre el maleficio de los octavos, garantizando su avance a los cuartos con ese resonante triunfo por 2-0.

La acción fue intensa en las dos áreas, porque la agresividad de los ataques no encontró freno en el mediocampo, y las opciones de gol aparecían en pantalla una tras otra, impidiéndonos sentarnos. Entre tantas posibilidades fabricadas con facilidad, resulta imposible fijar cuáles fueron las que podrían ser consideradas cruciales.

Sobre el minuto 4, Cristiano avanza por la derecha y logra forzar un tiro de esquina que cobra Ryan Giggs, trazando una parábola que Nemanja Vidic golpea con su cabeza al impulso de un excelente resorteo y clava la pelota junto al poste derecho de Julio César, adelantando al Manchester 1-0.

Con Wayne Rooney y Dimitar Berbatov incursionando por el centro, apoyados por Giggs desde atrás, con el aporte de Cristiano Ronaldo por la derecha y Evra apareciendo por la izquierda, el Manchester parecía encaminarse a dominar el escenario y arrinconar al Inter. Pero eso no ocurrió. El equipo italiano reaccionó rápido y utilizando los contragolpes como arma, hizo crecer la presión y logró arrugar la defensa inglesa.

A los 28, un centro de Maicon desde la derecha, trazado con exactitud milimétrica, fue cabeceado hacia abajo por Ibrahimovic, y el rebote en el piso se elevó lo suficiente para ser devuelto por el horizontal con Van Der Sar derrotado.

Abriendo el segundo tiempo, en el minuto 49, el Manchester se desborda combinando con rapidez y seguridad por la derecha, antes de cambiar el balón de zona para Rooney, quien se faja solo, avanza un poco, levanta con maestría la pelota hacia el centro, y aparece Cristiano Ronaldo con toda su ferocidad, asestando el cabezazo que inutilizó al brillante Julio César para el 2-0.

No todo estaba escrito. El Inter sacó del baúl agallas y destreza, buscó, buscó y buscó, y casi lo consigue cuando el recién ingresado Adriano de zurda, tendiéndose en el aire, hizo rebotar una pelota en el poste izquierdo de Van Der Sar en el minuto 59.

Un duelo parejo que fue ganado por el equipo de mayor certeza para ejecutar, y ese fue el Manchester.