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Ver al Barcelona forzar otro milagro, borrando este lacerante 0-3 que le clavó el Juventus, no es imposible, pero es improbable. Cierto, el equipo azulgrana volteó un 0-4 frente al París Saint German, pero no creo que alguien espere un flash back de esa proeza que todavía nos mantiene colgados de la telaraña del asombro, por las siguientes razones.

El Juventus es un equipo de defensa mordedora, especialista en apretar tuercas cerrando espacios, anticipando y aplicando fricciones sin temores. El dispositivo “enjaular” a Messi, es esencial, así obligue a sacrificar un hombre más o quizás dos a ratos de acuerdo a las exigencias, sobre todo, si el 10 del Barsa se mueve por el centro como factor creativo, atento para desequilibrar y desbordar. Desconectando a Messi, tanto Neymar como Suárez, pierden incidencia, el uno en sus proyecciones por la banda izquierda y el otro en su presencia amenazante en el área. Eso es grave.

LA CREATIVIDAD APAGADA

La batalla en el medio campo, cambia respecto al PSG, por las incorporaciones oportunas de Cuadrado y Dybala con sus pasos atrás para proyectarse con mejor panorama, agregándose al accionar que son capaces de desplegar Pjanic y Khedira, con Marchisio y Asamoah listos para ser utilizados de ser necesarios. Es obvio que Iniesta pese a su multiplicación de esfuerzos y destreza conservada, ha decrecido, y que Rakitic se mueve entre la inseguridad. Con Busquets cubriendo espaldas, Messi debe retroceder para recibir pelotas y disponer de espacios.

La presión que puede ejercerse sobre una defensa que se ha visto constantemente deshilachada como la de Luis Enrique, con solo Piqué confiable y por momentos, Umtiti. Los laterales no han respondido. Mathieu estuvo fatal, Jordi Alba perdió contención y profundidad, en tanto la banda izquierda es un permanente dolor de cabeza, mientras Dani Alves juega en el otro equipo. Un ataque con Mandzukic e Higuaín, más los aportes del joven maravilla Dybala, y la rapidez, facilidad de penetración y garantía de conexiones y escapes que ofrece Cuadrado, resulta tenebroso para el Barsa.

DETERIORO FUNCIONAL

Luis Enrique sabe que el tridente no lo resuelve todo, y que en una semana, no se podía aplicar correcciones a tantas debilidades mostradas en Turín. No fue un mal momento del Barsa desarticulado por el Juventus, sino un estado de deterioro funcional que se ha extendido mucho. También sabe que necesita algo más que un Messi crispado, furioso y genial, para superar a este equipo italiano que no temerá atreverse a presionar y que solo ha permitido dos goles en esta Champions, lo cual es un alarde de efectividad.

Fuimos testigos de un milagro en el arrebato al PSG, pero no veremos otro. Hoy en el Camp Nou, el inconsistente Barcelona que estamos viendo, doblará su rey en el tablero de los cuartos de final ante el Juventus. Remontar ese 0-3 no es imposible, porque demostrado está que en los deportes, no todo está escrito, pero desde la butaca de la objetividad, debe considerarse improbable.