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Aun entre las dificultades que presentan en teoría las dos batallas de semifinales en esta Champions, no hay titubeos en señalar a la Juventus y el Real Madrid como favoritos sobre el Mónaco y el Atlético de Madrid, para avanzar a la final en Cardiff. Estamos claros que el Real Madrid puede ser arrollador, pero al mismo tiempo, es evidente que la Juventus puede matar de diferentes maneras, incluyendo en cámara lenta, retorciéndote el cuello y doblando tus rodillas. Puede decirse, sin la mínima exageración, que el compacto equipo italiano, tan fuerte e intimidante atrás, tan firme y al mismo tiempo flexible en el medio, y con suficiente capacidad de penetración y martilleo, es el más difícil  adversario imaginable.

Lo sabe el Real Madrid con todo su poderío, prefiriendo exponerlo todo en un solo duelo, que enfrentar un ida y vuelta tan desgastante, pese a la profundidad de su banco de suplentes, que garantiza el sostenimiento del funcionamiento de la maquinaria blanca. Tal como están dibujadas las semifinales, podemos dirigirnos hacia una final deseada Juventus-Real Madrid, sin perder de vista que tanto el Mónaco como el Atlético, hacen sudar los huesos de quien los enfrenta. 

OJO CON LOS RETADORES

La presencia de Mbappé y Falcao, inyecta una gran fortaleza ofensiva al Mónaco, equipo que no llegaba a una semifinal desde el 2004, hace 13 años, y que supo quitarse de encima en octavos y cuartos, al Mánchester City de Guardiola y al Dortmund alemán, lo cual constituye una seria advertencia sobre el crecimiento que puede alcanzar. El Atlético de Madrid es un equipo guerrero, que cuenta con suficiente destreza en las piernas y cabezas de Griezmann, Koke, Godín, Saúl y resto de la tropa de Simeone, que con una confianza exuberante, descarta el temor en cualquier batalla, como lo ha expresado Fernando Torres.

La línea de fuego del Real Madrid es la más impresionante, sobre todo, con el momento que atraviesa Cristiano Ronaldo, los aportes de Morata y Asensio, ese centro del campo con Modric, Casemiro y Kroos, y los desbordes incontrolables de Marcelo y Carvajal por las bandas, más Sergio Ramos, casi siempre para bien, aunque a veces para mal. Equipo impetuoso, tendrá que ir a fondo con precisión frente a esta Juventus imperturbable, con esa formidable línea de cuatro atrás, formada por Alves, Chiellini, Bonucci y Alex Sandro, con Barzagli atento a cualquier llamado, y mediocampistas con el accionar decisivo de Pjanic y Khedira. Agreguen que la facilidad para manejar las contras por los hombres de Allegri, con Dybala, Higuaín, Mandzukic y Cuadrado, es notable para mantener al rival persignándose.

Cada equipo que llega a semifinales tiene que ser visto y calificado como una amenaza, por lo tanto, cruzar los dedos será inevitable.