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Un final con aullido de lobo enfurecido. El empate 2-2 parecía sellado. Eso era estupendo para el Real Madrid, que terminó fajándose con un hombre menos, y grave para el Barcelona, que con el gol de James en el minuto 85 perdía dos puntos de oro y seguiría desangrándose a tres de la cima, y con un juego más entrando LaLiga a su recta final.

De pronto, las imágenes se movían vertiginosamente en la pantalla de los imprevistos: Sergi Roberto escapando de Marcelo y proyectándose hacia su izquierda, la pelota que va hacia Jordi, quien sigue hasta el fondo con el tic-tac del reloj escuchándose ruidosamente dentro del silencio de corazones angustiados. De inmediato, el pase atrás en macabra diagonal facilitando la entrada de Messi para apretar el gatillo de su zurda maestra, agujereando a Keylor.

Estallido de asombro en Madrid y en Barcelona, uno doloroso y el otro jubiloso. A la orilla de la incredulidad, ganó el Barsa 3-2 con ese gol de Messi a lo Jordan, en el último instante, cuando parpadear puede equivaler a morir, y está con vida, igual en puntos que el Madrid, pero con un juego más, mostrando ventaja en diferencia de goles y en resultados entre ellos.Messi superó la marca de los defensas merengues.

FUTBOL INTRÉPIDO

¡Qué momento más crispante! Para embotellarlo. Déjenme repasar lo visto mientras mi sistema nervioso trata de regresar a la calma. Me encuentro entre la desesperación y la locura de un partido de ritmo frenético y futbol intrépido, con el árbitro llevando el silbato a sus labios y el reloj precipitándose hacia el final del suspenso, con ese 2-2 pro-Real Madrid brillando en la pizarra. Solo queda un instante, el apropiado para la aparición de Lionel Messi en el centro del escenario y con una estocada zurda, como un moderno D’Artagñan, decide la batalla a favor del Barsa 3-2. Quiere seguir corriendo el pequeño genio en busca de un arcoíris pero se detiene, se quita la camisa, la muestra, grita hacia adentro y festeja con bravura.

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CABALGATA DE EMOCIONES

¿Qué es lo que vamos a recordar por siempre de este juego junto con los cinco goles, dos de Messi para llegar a 500 con el Barsa en otro de sus alardes? Impactaron esos inicios de tanta presión en cada tiempo realizados por un Real Madrid ansioso de establecer superioridad en todos los sectores y en todos los aspectos; el accionar de Messi retrocediendo lo que fuera necesario para tomar el balón, cabalgar en proyecciones largas y buscar trazados fabricantes de opciones, sin olvidar las suyas; el gol abridor de Casemiro tomando un rebote en el poste provocado por Ramos en el minuto 27; el serpenteo desequilibrante de Messi frente a Carvajal y su disparó zurdo fulminante, sin chance para Keylor, empatando el juego 1-1 en el minuto 32; el gran disparo de Rakitic con su escopeta zurda desde la frontal, que Navas llegó a rascar, adelantando al Barsa 2-1; la fiereza sostenida del Madrid pese a quedar con un hombre menos por la tarjeta roja a Ramos en el minuto 78; la presencia oportuna del recién ingresado James para aprovechar un centro de Marcelo hacia la boca del horno, fijando el 2-2 a los 86, doblando las rodillas del Barsa; el duelo de atajadas fantasiosas entre Ter Stegen más exigido, y Keylor respondiendo plenamente; y el gol de Messi en el último instante. Ah, también el penal de Umtiti a Cristiano en el propio arranque de juego. ¡Cómo hubiera incidido! Generosidad del árbitro con los azulgranas.

Messi doblega al Real Madrid. AFP/ENDLea además: Todo sobre el clásico español

ATRAVESANDO ASOMBROS

Entre atajadas y posibilidades no concretadas, algunas fueron increíbles. Ese cabezazo de Benzema hacia abajo que Ter Stegen logra rechazar asombró; la atajada de Keylor sobre un remate a quemarropa de Suárez, ¡uhhh!; la falla de Cristiano en el minuto 65, recibiendo con claridad y precisión de Asensio, más increíble que la de Alcácer frente a Keylor en el 54; el fallo de Piqué en el 67 víctima de Keylor y las atajadas de Ter Stegen sobre bombazos impresionantes de Cristiano y Kroos. Agreguen 22 remates del Madrid y 16 del Barsa; 14 y 9 dentro de los postes; ventaja del Madrid en recuperaciones 54-47, con mayor posesión azulgrana 58-42 por ciento; 13 faltas de la realeza y 8 de los catalanes. ¡Qué más, qué más! Sin duda, un capítulo de La Guerra de las Galaxias.