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A las puertas del partido de vuelta de la final del Torneo de Apertura no se pueden obviar algunos hechos que dejaron el primer duelo entre Diriangén y Estelí.

La victoria 2-0 del Estelí no es definitiva, cierto. Pero la forma cómo los norteños borraron en gran parte del juego a sus rivales en su propia cancha, no es para ser obviado.

Diriangén pretende hacer en Estelí lo que no pudo en su estadio. No parece imposible, pero es más complicado de lo que fue en Diriamba.

Los diriambinos pretenden achicar espacios desde la media con Kesler Rizo, Remy Vanegas, Ismael Reyes, Marcos Méndez y Gabriel Álvarez, y de seguro apoyándose con los delanteros Raúl Leguías y William Mendieta.

Y a pesar de que algunos no tienen experiencia en finales, no significa que no puedan hacerlo. El problema es que tendrán enfrente a un equipo que por excelencia domina ese sistema de juego y siempre le ha dado grandes resultados.

Para que Diriangén ponga en aprietos a Estelí debe volver al fútbol vertical, efectivo, pero sobre todo, rápido, que propuso en los partidos de la fase regular. Eso implicaría un plus esfuerzo desde la contención con Rizo y Vanegas, llevando éste la batuta para maniobrar a la ofensiva cuando se lo permita el rival.

También debe conseguir que Gabriel Álvarez vuelva a dirigir, rotar el balón y darle proyección por las bandas con Ismael Reyes e incluso Méndez por el centro ha funcionado. Pero en el ataque sin duda les hará falta César Salandia.

Diriangén no se puede dar el lujo de parpadear, porque la velocidad y agresividad que luce Estelí en la media con Elmer Mejía, Aníbal Martínez, Sergio Iván Rodríguez y la proyección que le da Rúdel Calero en la recuperación y entrega de balón, son letales.

Gran inconveniente para Diriangén es superar las limitaciones que dejan las ausencias de los defensas Silvio Avilés y Donald Parrales, peor aún con la de su máximo goleador, Salandia.

Estelí tiene todo a su favor para revalidar su título: la cancha, el marcador, su afición y la superioridad que mostró en Diriamba. En cambio, Diriangén debe jugar su mejor partido del torneo para arrebatarle el título. No sería la primera vez que lo logre, pero parece casi imposible.