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El Liverpool se acerca a la próxima Liga de Campeones tras vencer este lunes de visita, al Watford (1-0) en el cierre de la 35ª jornada de la Premier League. Los hombres de Jürgen Klopp se llevaron un trabajado triunfo gracias a un espectacular gol de tijera del turco Emre Can segundos antes del descanso (45+2).

Con este triunfo, el Liverpool es tercero con 69 puntos, lejos de los dos primeros (Chelsea tiene 81 y Tottenham 77), pero amplía diferencias con respecto a los dos equipos de Mánchester, City (66) y United (65), que son el rival para los Reds de cara a conseguir una de las cuatro plazas de Champions.

El Liverpool, no obstante, cuenta con un partido más que el resto de sus rivales. El partido comenzó de manera muy negativa para el conjunto de Anfield, que a los 13 minutos se quedó sin su mejor jugador, el brasileño Philippe Coutinho quien tuvo que retirarse del campo lesionado. El delantero brasileño, autor de cuatro goles en los últimos cinco partidos del campeonato, había sufrido poco antes un encontronazo con el jugador del Watford, Adrian Mariappa.

Fue sustituido por Adam Lallana, que regresaba tras un mes de ausencia por un problema en la ingle.

Coutinho lesionado 

Con Coutinho fuera, fue el turco Emre Can el que se erigió como líder del equipo de Jürgen Klopp, primero con un disparo desde 30 metros que detuvo el arquero brasileño Heurelho Gomes (21) y después con un acrobático remate de tijera que sirvió para adelantar a los Reds poco antes del descanso (45+1).

Minutos antes, Lallana habría podido abrir el marcador con un potente disparo desde fuera del área que se estrelló en el larguero del arco de Gomes (40).

Tras la reanudación, el Liverpool siguió dominando el juego frente a un rival de menor calidad que solo podía frenar el dominio rojo con faltas. Los visitantes, no obstante, tampoco tuvieron muchas ocasiones de gol para sentenciar el choque, dando pie al rival a creer en el empate.

El Liverpool se llevó un buen susto con un duro disparo del francés Etienne Capoué desde 25 metros que obligó a intervenir a Simone Mignolet, el meta belga que prácticamente sin trabajo hasta entonces (68).