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Derrotar al Atlético de Simeone, aún en esa caldera que es el Bernabéu, es un trabajo demasiado duro, como masticar carbones encendidos, pero el Real Madrid sabe hacerlo, y con llamativas variantes, escapadas de Cristiano y cabezazos de Ramos incluidos. Naturalmente, Simeone está claro de eso y necesitando improvisar en el lateral derecho, afectado por las lesiones de Juanfran, Giménez y Vrsaljko, rasca frenéticamente su cabeza pensando en Savic, y confiando en la garra de su tropa para resistir y contragolpear. Mientras tanto, el crecido Juventus con sus bulldogs atrás, permitiendo solo dos goles en 10 juegos, algo asombroso, tratará de congelar la capacidad de agresión del Mónaco, impulsado por Mbappé y Falcao. A la vista, dos grandes batallas, como corresponde a unas semifinales de Champions.

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De acuerdo con estos cruces de ida y vuelta, la final que en nuestra imaginación parece más apropiada para capturar la atención del planeta futbol es Real Madrid-Juventus, más allá del enfrentamiento promocional entre el ataque con la mayor capacidad de destrucción como el de Atila, jefeado por Cristiano, y una defensa tan enérgica y mordedora, capaz de defender Troya inutilizando el truco del caballo de madera y la presencia de Aquiles, como la del Juventus. Descartada una vez más la final Real-Barsa, y eliminado el Bayern, es el Juventus el equipo que ofrece el mayor atractivo para avanzar a la final.

RIVALES SIN SECRETOS

No se puede dudar del Real Madrid en el cálculo previo. Es un equipo más compacto, flexible y dañino que el Atlético, y tiene a Cristiano, una fiera siempre activada en el área, pero sobre todo, un mediocampo muy funcional con Modric, Casemiro y Kroos, y un par de laterales por ahora incomparables, Carvajal y Marcelo. Se trata de dos equipos sin secretos, que se conocen de memoria, que no se temen y que saben manejar la presión que coloca encima una Champions. Lo han demostrado en la final del 2014, los cuartos de final del 2015 y la final del 2016.

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El Atlético depende de sus contraofensivas con Griezmann amenazante en todo instante, respaldado por Carrasco y Saúl, más los centrocampistas Koke y Gabi, pero no diría que supera al Real Madrid en esa gestión, en vista de la verticalidad rompeolas que realiza la tropa de Zidane. Con Varane como acompañante de Ramos, el Real cierra el centro de su retaguardia, en tanto Godín, ese obelisco uruguayo, estará apoyado por Lucas, Felipe y posiblemente Savic, en la agotadora misión de sujetar al incansable Cristiano, Benzena y quizás Isco, que tanto ha brillado en las últimas fechas. Así que, favorito, el Real Madrid.

JUVENTUS BIEN ARMADO

En la otra serie la pregunta es: ¿Será capaz el Mónaco de desarticular la defensa del Juventus con Alves, Bonucci, Chiellini y Alex Sandro, tan firme y efectiva? Ese es un reto para el impetuoso joven Kylian Mbappé y Falcao, los grandes agitadores del Mónaco, que terminaron drásticamente con el complicado Borussia Dortmund. Ha sido llamativo el atrevimiento del Mónaco para jugar a cara descubierta y con la chaqueta abierta, y el Juventus ha tomado nota de eso, sin pensar en recortar la agresividad de Dybala, Cuadrado, Higuaín y Mandzukic, capaces de volcarse con voracidad si logran disponer de espacios para sus rápidas proyecciones. Con Pjanic y Khedira, que redujeron la creatividad del Barsa prevaleciendo en recuperaciones, el Juventus garantiza una mayor facilidad de realizar enlaces y multiplicar el peligro en sus incursiones. Sin subestimar al Mónaco, se considera favorito al Juventus, mejor armado más estratégico y más determinante.

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EFE / END