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Juan Carlos Ramírez no lució imponente como en sus anteriores aperturas, pero dejó en evidencia que como abridor posee el carácter para sobreponerse a las adversidades que se le presenten en el desafío. En los seis episodios que lanzó permitió que los Astros colocaran corredores sobre las bases, pero solo en uno dejó que le anotaron, pues siempre reaccionó a tiempo, y valiéndose del doble play como principal herramienta logró evitar el caos. Salió sin decisión, pero sigue dejando constancia de funcionar como abridor.

El muchacho llegó al encuentro con las credenciales de pícher de cuidado que se ha ganado con sus presentaciones anteriores, entre ellas la que hizo el 19 de abril ante los mismos Astros, a los que les propinó nueve ponches en una noche en la que se trenzó en un interesante duelo de picheo con el as Dallas Keuchel. Anoche comenzó su faena monticular mostrando su principal carta: el ponche.

La víctima fue el primer bate George Springer. Luego, tras dominar a Josh Reddick en roletazo a las paradas cortas, dobles consecutivos de Carlos Correa y Carlos Beltrán le fabricaron la única carrera. Cerró la entrada dominando a Brian McCann. En el segundo episodio, golpeó a Marwin González y recibió sencillo de Alex Bregman; sin embargo, no se dejó intimidar y con un out en la pizarra obligó a Norichika Aoki a batear para doble play. En seguida, en el tercer episodio, tras otorgarle pasaporte a Springer, dominó a Reddick en roletazo para doble matanza y a Correa en línea a la antesala.

Siempre en peligro

El peligro fue compañero constante de Juan Carlos en su labor de ayer y el cuarto inning no fue la excepción. Luego de hacer fallar a Carlos Beltrán en batazo a la esquina caliente, le dio base por bolas a McCann y recibió sencillo de Yulieski Gurriel. En medio de ese contexto adverso, se envalentonó y retiró a Marwin González en elevado al jardín izquierdo y a Alex Bregman en rodado al short stop.

Erasmo Ramírez tiró un episodio de solo un hit y un ponche en el triunfo de los Rays de Tampa Bay con pizarra de 6-1 ante los Azulejos de Toronto. Tiene efectividad de 2.61.

Como sucedió en cada uno de los primeros cuatro innings, en el quinto Ramírez volvió a meterse en problemas. Esta vez la amenaza fue mayor, pues Aoki y Springer le abrieron con imparables y detrás de ellos asomaba intimidante la tanda alta de los Astros; sin embargo, Juan Carlos, que no se mostró tan controlado como en sus anteriores presentaciones, volvió a salirse del pozo de las angustias. Otra vez, como en el segundo y tercer inning, se valió de un doble play para evitar el caos.

En el sexto recibió par de imparables, pero no permitió que le fabricaran anotaciones y terminó su trabajo monticular ponchando al último rival que enfrentó. Salió sin decisión, y aunque no se mostró tan impresionante como en sus salidas anteriores, demostró que tiene el carácter para salir airoso de los momentos de presión.