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¿El Atlético de Madrid arrebatándole al Real Madrid el boleto para la final de la Champions, volteando asombrosamente un 0-3 adverso? Descarten eso. Es tan improbable como que en Francia, en una revisión de votos, LePen derrote a Macron, dejando al mundo por segunda vez con la boca abierta después del impacto Trump. ¿Por qué tan seguros que esa remontada, publicitada por Simeone sin fe en el futuro, no ocurrirá? Por las abismales diferencias vistas en la primera batalla, que pueden ser más amplias en la revancha de hoy. Pienso que el Atlético ni siquiera puede pretender el 0-0 logrado en casa por el Barsa frente a su victimario, el Juventus.

PODEROSAS RAZONES

¿En qué sector del campo, excepto posiblemente la portería, el Atlético se ve mejor que el Real Madrid? Aún sin Carvajal, siempre tan útil como brillante por la banda derecha, muy superior incluso a Alves, la defensa de Zidane es más firme en la contención, más precisa en la marca y de mejores proyecciones. El Real puede fabricar una jugada de gol saliendo desde atrás, con rápido tránsito por ese mediocampo tan funcional. En esa zona, en la que se mueven Kroos, Modric y Casemiro, el Real asienta su dominio garantizando conexiones y acelerando a sus delanteros.

Quizás Isco sea abridor, junto con Benzema y Cristiano. ¿Se imaginan esos desbordes y la capacidad de llegada a zona de alarma para el Atlético? Como dijo un columnista español: ¿dónde abrirle espacio a Antoine Griezmann en esa línea de fuego. Ese desequilibrio entre los titulares se agranda cuando se mira al banco de suplentes. Todos están conscientes de que el equipo B del Real Madrid, que se fortalecerá más con el probable aterrizaje de Theo Hernández, es capaz de ganar el duelo de hoy en el Calderón.

CRISTIANO POR EL LIDERATO

¿Qué tipo de juego se espera? Similar al visto en la primera batalla. El Real Madrid, armado hasta los dientes, sin la menor duda, el mejor equipo del mundo en estos momentos, así le salga el diablo en la vuelta de la esquina, va a tomar las riendas y manejarlas con esa voracidad ofensiva que lo caracteriza. Por supuesto que Zidane será cuidadoso en lo esencial, evitar un gol madrugador y revitalizante del Atlético, equipo que deberá tomar todos los riesgos imaginables, aun sabiendo que un gol de Real Madrid, tan solo un gol como visitante, prácticamente los sepulta.

Atentos por favor: un gol más de Cristiano y empatará con el parqueado Messi en 11. Si marca dos, sería el campeón goleador de la Champions después de haber sido sujetado en solo dos goles durante los primeros ocho juegos, antes de su erupción “marca” Vesubio ante el Bayern. Sin chance en LaLiga y en la lucha por la Bota de Oro europea, el inmenso orgullo de Cristiano necesita ese punto de encumbramiento como goleador. Volviendo con el duelo de hoy, está escrito que no hay forma de arrebatarle el botín al Real Madrid. Descarten eso.